miércoles, septiembre 30, 2009

Comida y grafitti

¡Tortazo!

Ayer fue el cumpleaños de un buen amigo y decidí regalarle una tarta de frutas. Hice una base de galleta quebradiza con mantequilla, la horneé cuidando celosamente la temperatura y, una vez enfriada, le extendí una fina capa de chocolate, luego la rellené con una crema pastelera aligerada con crema batida y aromatizada con vaina de vainilla natural y arriba acomodé kiwis prolijamente rebanados, pitahaya idem, zarzamoras y uvas globo. Aunque suene fácil y se pueda describir así de breve, pasé prácticamente todo el día construyendo la tarta perfecta. En la noche causó una grata impresión entre todos los invitados a la celebración, todos la alabaron, alabaron la combinación perfecta y armoniosa de las frutas, alabaron la cremosidad del relleno, el punto exacto de la galleta, recibí felicitaciones, pidieron mi número para futuros pedidos, preguntaron minucias acerca de la elaboración, se propusieron como accionistas de una hipotética pastelería, en fin, un éxito total, una tarta bomba. Me sentí feliz por un instante, orgulloso de mi creación. Luego de unos diez minutos, todo había desaparecido. Uno de los comensales dijo algo que no había pensado yo antes de ese modo pero es relativamente cierto: "los chefs son como los grafiteros, hacen una gran obra y cuando se dan cuenta ya no está: arte efímero". Claro que un buen platillo debe ser también susceptible de producirse en serie pero ese es tema para otro post.

viernes, septiembre 25, 2009

With a bible and a gun

I went out walking with a bible and a gun
The word of God lay heavy on my heart
I was sure, I was the one

Johnny Cash, "The Wanderer"

El asesino del metro Balderas refirió que fue al D.F. explicitamente a difundir su mensaje, sus ideas. Afirmó también ser un asiduo lector de la Biblia. Fue a difundir sus ideas para que la humanidad estuviera prevenida. El asesino venía de una ranchería y al parecer dice haber cursado la carrera de veterinaria, es decir que probablemente piso aulas universitarias aunque algo me dice que no se tituló. Traía cinco mil pesos y pensaba regresar a su pueblo cuando se le terminaran, lástima que no se le terminaron antes, cuando cinco mil pesos no deben durar, duran, pinche ley de Murphy.
Tengo una amiga que lloró al ver el video de la balacera. A mí también me puso mal, me pone mal tanta violencia, como si fuera el nacimiento de algo terrible, como si todos lo sintiéramos pero prefiriéramos voltear la cabeza a otro lado. Dan muchas ganas de tomar una pistola e hincarse a leer la Biblia.
Una rata amaestrada, regularmente amaestrada, un laberinto siempre cambiando de organización, paredes altas, siempre más y más altas, cada día una cámara, una bóveda oculta, una trampa ya vista pero no vista esta vez que vuelvo a tropezar en ella. Mi pensamiento es la rata, mi mente el laberinto.
Quien haya estado aquí antes ya sabe que no hay mucho que decir. Ánimo de canción de Radiohead. Nada para la acción, soy lo que contemplo, soy todo, no soy.

jueves, septiembre 24, 2009

Acerca de Einstein

El otro Einstein de Andrés Ruemer. Teatro “Telón de asfalto”, calle Perpetua número 4 casi esq. con Insurgentes.

Me voy enterando de que Einstein tuvo un hijo esquizofrénico al que vio por última vez cuando tenía 21 ó 22 años. ¿Einstein o el hijo? Sobre éste y otros chismes trata una obra de teatro. Estaba escuchando a una mujer hablar acerca de esto en la radio. En la obra se exploran los recovecos de la vida privada de Einstein: que si fue machista, que si era mal esposo, que si su exmujer murió en la miseria, etcétera. Casi nunca pienso en Einstein como una persona normal, de carne y hueso, me parece que el hombre real fue suplantado en la historia de la humanidad por la leyenda un mero vehículo de un conocimiento superior, el que trae el fuego de los dioses, no me importa en realidad su vida privada. ¿No es eso parte del chisme? Y si él no hubiera deseado eso, en fin, qué sería de la vida sin el chisme. Me gustaría ver la obra, de hecho desde hace días me gustaría ver cualquier obra de teatro o ir a la cineteca o a la UNAM o a otro lugar cualquiera lejos del paraíso. Por aquí casi no hay nada de eso que suelen llamar alimento del alma. Es una sensación extraña, como de luces que se te van apagando por dentro, luego dejas de extrañar, supongo.
Y por otro lado escucho que todo está tapado en el Distrito Federal. Bloqueado Tlalpan, intensa carga vehicular en eje 1 centro, tránsito lento en segundo piso del periférico, y un largo, largo etcétera. Sin embargo a pesar del agua que escasea, la violencia que germina, el tránsito eterno y omnipresente, la paulatina formación de un exoesqueleto en los pobladores, a pesar de tanta y tanta mierda flotando en el ambiente a veces extraño mucho el D. F.
Afuera está nublado. Hace dos días que no voy al mar. Nubes negras cubren ocasionalmente el cielo.

miércoles, septiembre 23, 2009

Tiempo y fatalidad

Siempre ha sido duro para mí enfrentarme a la hoja en blanco, supongo que lo mismo será para la mayoría o no existiría entonces el mito de la hoja en blanco. Padezco últimamente cierta amnesia del oficio, olvidos no de cosas sino de modos de hacer cosas. Debo de reconocer que estos últimos diez años de vida los he pasado la mayor parte del tiempo echando la hueva, consumiendo substancias prohibidas y en compañía femenina. Sumergido en la sensualidad de mierda, como un sapo en el lodo y eso no es lo terrible, lo terrible es que todo yazga allá, solamente en el pasado, que trozos de esos momentos no pueden vivirse ya ni nada que se le parezca tampoco.
Ya no siento hace tiempo la semilla de una historia germinando en mis pensamientos diarios. Ahora pienso mucho en la fatalidad del tiempo, en la juventud que acaba, en las cosas que jamás volverán a ser lo mismo que fueron. Un alejarse de botes de nuestra costa hasta que simplemente no hay más botes y quedamos solos en la majestuosa playa del yo contemplando horizontes.
Esta última semana he estado muy a gusto echando la hueva. Tomándome unas merecidas vacaciones, aunque sea sin goce de sueldo. Fantaseo mucho, todo el tiempo, pienso en sexo buena parte del tiempo, una efervescencia….
Siento el fin de la juventud galopando sobre mi nuca, me atemoriza un poco. Supongo que lo mismo será para la mayoría.

Espejismo. Dolor de cabeza

sobre mis cejas una línea de horizonte
por ahí desfilan los fantasmas de la memoria
sobresale tu silueta
tu silencio de mujer que amé, mal
porque de todas las formas de amar escoge a veces uno
la peor;
no fuiste tú, no serás jamás tú
fui yo y la mala forma de amar

viernes, septiembre 18, 2009

A enflacar mientras engordo las estadísticas del desempleo

El martes pasado tras otra de sus acostumbradas sesiones de cocowash y de aquello de que la calle está muy cabrona, que la crisis, que ustedes están muy bien pagados, etcétera, mi jefe, hoy ya ex jefe, me propuso joderme más por el mismo dinero. Entre otras cosas yo tenía que renunciar a mi día de descanso del miércoles, un día que iba poder pasar con mi mujer, con quien no pasaba un día desde hacía dos meses, también tendría que cubrir a otras personas que iba a despedir y pasarme a la cocina y trabajar con el joven Percebe a quien no soporto. Dudé pero le di las gracias y me fui, no más jugar con él al restaurante, para ser honesto todo el proyecto me tenía profundamente decepcionado. Fue una experiencia corta pero siento como si hubiera sido mucho tiempo. Estoy entumido, anquilosado para escribir, debo disculparme con los lectores, con los que accidentalmente lean esto, no sé cuando, pero sin duda tendré que poner aquí, para que conste en el blog esta época difícil, un texto dedicado a estos largos tres meses que pasé tratando de echar a andar un proyecto en el que tal vez nunca debí meterme.

¿Dónde están todos los que estaban por aquí?
Toc, toc, toc

post de posts

desde hace días estoy pensando en escribir algo por todo lo que he deseado escribir en los últimos días y que por falta de tiempo o energías no he escrito.
Murió Lucas, mi amigo, el mejor amigo de mi amigo
no supimos qué clase de veneno lo fulminó
pero era el mejor perro del mundo
venía a saludarme brevemente todas las noches,
brevemente, venía por su palmadita en la cabeza.
Mi amigo Edgar está devastado.
En casa las cosas van bien, el amor tiene sus destellos:
gotas de felicidad, instantáneas del destino a cuentagotas.
El mismo día, el sábado que pasó,
una par de horas antes de recibir la mala noticia de Lucas
(tengo una sonoridad-metafísica-portuguesa que bulle en mi mente)
cuando apenas iba a casa participé sin desearlo en un hecho vial cuando otra caja golpeó por detrás la caja en la que yo venía viajando:
tres horas perdidas.


Ha sido muy duro el trabajo. Dicen que la vida del cocinero es muy parecida a la de las putas:
Tu trabajo comienza a volverse tu vida social, tu vida familiar y tu casa se va convirtiendo en un hotel. Pero sé que pronto encontraré algo mejor, pronto seré el dueño absoluto de mi tiempo,
no más putear.
Nunca en mi vida había trabajado tanto y espero nunca tener que trabajar tanto más adelante, sólo lo suficiente para tener lo que quiero, y cuidarme de esas bombas neumáticas de publicidad que te inflan el quiero.


Esta es una receta muy buena que me pasó mi buen amigo Edgar para una refrescante horchata de avena, muy indicada para mediodías calurosos de domingo en pleno agosto de sequía, como desayuno es muy nutritiva y saciante: En un recipiente colocas 5 cucharadas soperas de avena natural sin tostar y las cubres con 1 taza de agua, lo dejas reposar por 30 ó 60 minutos, luego pasas a la avena con todo y su agua a la licuadora, agregas 2 o 3 cucharadas de azúcar, media lata (175 ml) de leche evaporada carnation, un chorrito de esencia de vainilla (o las semillas de media vaina de vainilla para una ocasión especial), un toque de miel de abeja, 1 taza de agua más y lo mueles a la máxima potencia durante 2 o 3 minutos. Sírvela en una jarra y agrégale hielos, agítala para que se enfríe bien y se aligere un poco con el agua de los hielos. Si sientes que está demasiado espesa agrégale un poco más de agua o endúlzala con miel o más azúcar a tu gusto.

viernes, julio 24, 2009

Como hoy hay días en que me gustaría mucho que viniera un huracán colosal y se llavara todo a la chingada.

PS: Una buena cogida, que no me pueda levantar en tres días, eso suena bien.

domingo, julio 12, 2009

Escribir furtivamente
Cuando nadie mira hacia la caja.
Estoy recordando casi todo el tiempo,
Pienso en todo el amor pasado
En lo memorable de un apagón
Con final feliz
Pienso
que tú no leerás jamás esto
Detrás de la caja estoy yo, detrás de mí y la sonrisa falsa
Y el eslogan para vender comida
Y la necesidad de ganar dinero
Y olvidar casi todo lo importante
(Menos los malditos recuerdos)
Detrás de toda máscara sigue la entraña de infelicidad
La muerte lenta de un corazón dañado, acaso para siempre
… y tras el lloriqueo, miro hacia atrás
Nada importa tanto
El absurdo, ay, el absurdo

viernes, junio 26, 2009


No sé qué decir al respecto, hace 26 años me parecía lo máximo, hoy resulta patético un poco risible hablar de él. Salgo a comprar un café y encuentro en el puesto de periódicos la noticia. Se murió y por increíble que parezca hay en el mundo mucha gente triste por eso. Claro que puede que no haya muerto, puede que esté escondido en alguna epqueña residencia del tercer mundo, como Elvis, a quien vi recientemente con la barba crecida, la cabeza gacha, la piel curtida y vieja, los pies descalzos y anquilosados, caminando despreocupado por la playa de mi pueblo.
Me busqué en el google y no me hallé

Me busco y me busco pero no me busco

miércoles, junio 24, 2009

Los buenos días

Hoy desperté de un mal sueño, sobre el fondo arenoso de mi acuario, sudando, con un dolor de cabeza detrás de los ojos. Una vez que yo no quería ir a trabajar le dije a mi padre: hoy no quiero ir a trabajar. Él me contestó que esos días eran los buenos. Entonces estos días son los buenos. No sé para qué. Será acaso porque nos dan oprotunidad de vencernos, de luchar contra nosotros mismos. Todo esto suena tanto a basura de autosuperación. Si yo pudiera creer en uno de esos manuales de cómo ser una mejor persona, de cómo vivir el ahora, de cómo ser millonario... si yo pudiera.
Así uno se va volviendo viejo, deja de hacer las cosas que realmente importan: comes cualquier cosa, duermes mal, descuidas a la gente que amas, se te va olvidando el placer, el sexo. Así es cómo yo me voy haciendo viejo. Quizás ya lo soy. No veo por qué ser optimista, no sé cómo engañarme.




P.S. Si uno lo piensa un poco, una piramide no es más que un amontonamiento de piedras llevado a su máxima expresión. Ah, sí, la grandeza de los mayas.

martes, junio 23, 2009

Ideas al aire

El pasado es el feliz lugar de los muertos, de los árboles petrificados. El pasado es el cuarto donde tú y yo fuimos felices, donde cantamos canciones a la tarde que moría, donde jugamos ajedréz y bebimos despreocupados, donde nos amamos incansablemente hasta hacernos daño, no importa quién seas tú ni quién sea yo. El pasado es un lugar seguro, un cubo de hielo, un cuadro en el que pintamos un cementerio. Yo vivo la mayor parte del tiempo en el pasado. Morir es volverse pasado. Todo lo pasado está condenado al olvido, todos los nombres serán olvidados. Y eso es todo, no hay giro ni nudo maestro para rematar bellamente esta idea.
Hoy hace muchísimo calor en Playa. Me quejo de mi trabajo porque ese es mi trabajo pero se está muy bien dentro del aire acondicionado pensando en el pasado.


P.S. Ojalá tuviera una bonita imagen para adornar esta entrada.

martes, junio 16, 2009

Despertar-Trabajar

Desperté y el genio ya no estaba ahí, descubrí que el genio nunca estuvo ahí, todo fue alucinación, sueño. Desperté, estaba más viejo, todo había envejecido, habían crecido peces en el agua estancada de la bañera, árboles salían de la caja de pan, los libros habían sido devorados por las polillas. Mi familia era sólo un recuerdo. Me anudé la corbata y fui a la oficina. Eso seguía ahí, me había estado esperando.
Como dice la Mala "trabajar cuesta mucho trabajo".

viernes, junio 05, 2009

A putear again

Chale...
Está bien, eso quería no? Un trabajo. Dios, necesito dinero y ocuparme en algo, dije, yo que ni creo en Dios (sabes que estoy bromeando verdad?), terapia ocupacional, aprender cómo se inicia un restaurante, un trabajo para aprender y echar a perder con el dinero ajeno, lo pedía a gritos, no?
Pues ahí está. Concedido. ¿Por qué, entonces, no estoy exultante? Bueno, supongo que ahora que mi tiempo fue comprado por unos cuántos pinches miles de pesos al mes, ahora que tendré de nuevo que cumplir con un horario y hacer mías frases promocionales como aquella de "vivir es increíble", ahora que tendré que recorrer los 30 km que me separan del nuevo trabajo, ahora ya no tendré tiempo de pendejear felizmente en este cafecito, del que he llegado a pensar que soy el único cliente: como veinte mesas vacías y yo que nomás pido el café más bara, je je, con razón como que a los empleados no les da mucho gusto verme entrar. Seguro que dicen "ahí viene esté huevón que nomás pide un cafecito y se queda cinco horas". Pues ahora eso se acabó y ahuevo que me van a extrañar... cuando menos un poquito. No más mañanas libres para nadar en el mar, no más dar vueltas en la sala esperando el momento adecuado.
Supongo que de eso se trata todo esto, supongo que está bien, supongo que... qué se le va a hacer, qué nos queda sino putear como todos: el dinero, la renta, las cosas que no necesitamos pero cómo me hacen falta unos zapatos, un nuevo bañador, un playstation 3, la nueva temporada de House, cable, internet, el disco de los YYY's, el nuevo de FFerdinand, cuánto me hace falta esa nueva batería de acero inoxidable o la de aluminio anodizado que se puede meter tranquilamente al horno. Carajo, ya me gasté como 4 meses de sueldo. Qué nos queda, que pierdan toda esperanza los que aquí entran.

No sé muy bien como escribir lo que quiero escribir y así lo escribo

Leo en el dolor ajeno mi propio dolor, en el desamor de mi amiga veo el tiempo cadáver que me apestó el alma durante largos años. Lo mejor es que la gente se vaya, que se larguen todos, que dejen espacio libre, el pensamiento infinito, el dolor puro. No hay consuelo que sirva si el dolor es auténtico, no hay analgésico que pueda contra una buena migraña, contra un inclemente dolor de muelas no hay suficiente ibuprofeno. Dónde estabas cuando víctima de un dolor gemelo me revolcaba en los baños inmundos buscando a una que puteara coqueta con mi gesto de espantapájaros, todo yo convertido en un gesto de espantapájaros con una libretita sucia en el bolsillo. Quisiera abrazarte a ti y a todas las descorazonadas del mundo pero ya no me alcanzan los brazos y mi corazón es un terreno baldío donde crece la yerba y me importa muy poco. Los pasajeros se perdieron, se arrojaron del vehículo en movimiento como perros estúpidos detrás de otras perras, así que deja que el automóvil se siga moviendo y ven al mar un día, nada con las mantarrayas, persigue tortugas y escribe.

jueves, mayo 21, 2009

Esperanza

Me chingaron mi trapito azul

Puras malas noticias. Que la economía mundial está hecha una mierda y la mexicana seguirá más y más jodida por culpa de la crisis que "vino de afuera" y la influenza, el catarrito que nos dio, o sea que por ahí del 2012-2013 igual, con un poco de suerte, volveremos a ver un rayito de luz. Se habrán perdido de nuevo una o dos décadas de "avance" y las generaciones perdidas seguiremos engrosando las filas de la frustración. Y tú, el que se está riendo, mejor trabaja y ya levántate temprano.

Mis pesadillas recurrentes de los últimos días están relacionadas con los días pasados en la universidad, estoy ahí, en un pupitre y pasan cosas que pasan en cosas como aulas, estoy terminando en el sueño lo que en la vida dejé inconcluso y es un sueño triste e inquietante, es sólo un sueño pero al mismo tiempo es un círculo vicioso que es a la vez una espiral descendiendo, generalmente despierto de esos sueños de muy mal humor, hago un desayuno insípido, maldigo mi destino de ama de casa y desempleado. Me miro al espejo, saludo a don Frustado Alcántara. Doy gracias a Dios por el milagro de un nuevo día. Me doy ánimos, me palmeo los cachetes, miro con saña esa cana que me ha salido en la barba, pienso en el día que se abre frente a mí como un abismo y una puerta que rechina. No sé cómo explicarlo. Todos alguna vez descubrimos el tiempo como un montón de libros apilados y cubiertos de polvo (en verdad leíste esos libros, ¿en verdad?), todo lo vivido es tan difuso, tan esteril, pero pasan, ustedes, no yo, a otra cosa, como el desayuno, el baño matutino, el trabajo que se odia o se ama... pero yo no, yo no paso a lo que sigue, mi mente se arremolina en la sensación de muerte que da pensar en el tiempo que se escurre y se empoza y fluye y no. No sé cómo explicarlo, de verdad que no. Y no quisiera dejarme vencer por el cinismo pero ya se sabe cómo soy.

He llevado el auto a lavar. Sí, ya sé que si lo lavara yo sería una actividad que quizá me sacase de mís mórbidas fijaciones pero no lo hago porque no tengo aspiradora y por lo general lo que más me preocupa en este clima de trópico húmedo es el interior, el exterior generalmente está cubierto por una mezcla de polvo de carretera y brisa marina, nada que hacer contra eso, así que prefiero llevarlo al auto lavado donde lo aspiran y le sacuden los tapetes. Pero, oh hados malignos! Hoy me robaron el trapito azul que cargo siempre para limpiar mis lentes, los espejos, el tablero. En cuanto noté su ausencia, reclamé al tipo que detalló el auto, dijo no saber nada, y era verdad, vi en sus ojos el temblor de la verdad, de la sorpresa, no sé, señor, no creo, etc. Estuve a punto de pedir que viniera el gerente, vociferar, desenmascarar el hurto, pero algo dentro de mí, un miedo al ridículo, devastador y paralizante, me hizo desistir, me hizo pensar, no mames, no vas a hacer tanto pinche escándalo por un trapito. Claro que no era cualquier trapito, era un buen trapito, de marca scotch brite, fabricado con microfibra que no rallaba los lentes y arrancaba polvo y grasa con sutil diligencia. Pero sólo era un trapito. Le dije al subhumano que aspiró el auto (sí, soy un pinche clasista) las virtudes de mi trapito, de la microfibra, el miro su trapo de franela y no pareció comprender que el progreso tecnológico pudiese aplicarse a un trapo, que chingados, es sólo un trapo, pensó seguramente, pinche burgués con su trapito chingón.
Así que me retiré con mi auto pero sin mi trapito azul. Estaba, estoy, muy encabronado, porque no es posible que en todos lados te quieran chingar por el puro placer de chingarte, que una persona decente no pueda tener su trapito azul, que en todos lados tengas que andarte cuidando de los rateros, que no puedas confiar en nadie porque estamos como en una regadera de prisión donde si se te resbala el jabón y te agachas a recogerlo, bueno ya se sabe.

Mis pronósticos son que seguirá el mal tiempo, habrá guerra, más enfermedades, más violencia, más pobreza y muerte por doquier, los políticos seguirán fortaleciendo la partidocracia , enriqueciendo sus arcas, habrá cada vez más guardias de seguridad y el rumbo de la civilización seguirá basado en la avaricia y en la explotación del hombre por el hombre. El dinero seguirá siendo más libre que las personas. (Entra al lugar una familia con tres niños muy pequeños, carajo, cómo puede la gente tener hijos, deseando tenerlos, teniéndolos, ¿qué hacen con su conciencia?, ¿saben a dónde los trajeron?) Desaparecerán como las conocemos estas libertades que da la red. Y lo más probable es que yo siga en este limbo bovino. Pero casi siempre me equivoco así que hay esperanza. Sí cómo no.

viernes, mayo 15, 2009

15052009

Hoy en Cancún hace mucho calor. Dormí hasta tarde con el ventilador prendido, apuntándome. Soñé que mi padre llamaba y me preguntaba por el clima.
-¿Hay mucho viento?- preguntaba
- No, está muy tranquilo, muy bien para venir a la playa -le respondía yo entre risas porque mientras lo decía veía como el viento despedazaba varias sombrillas entre ellas la mía.
La última vez que escribí aquí dije que iría a la playa, lo hice y estuvo bien. Para le gente que tiende a la depresión es bueno un poco de sol cada día. Nada peor que la caverna para ponerse triste. La caverna es cuando uno se tira en la cama, cierra las cortinas y pasa en tinieblas la mayor parte del día pensando que la vida no vale nada.
En la playa hay un pequeño bar. Lo atiende una canadiense. Es amable como esperaría uno que fuera una canadiense en el trópico. Es rubia, tiene la piel hecha pedazos por el sol, seguramente tiene menos años de los que aparenta. Aparenta más de 45. Pido una cerveza: Modelo especial esta vez.
Esta es una de esas situaciones en las que se me antoja muchísimo un cigarrillo de tabaco; debe haber una estrecha vinculación en alguna parte de mi laberinto entre playa, cerveza, cigarrillo. Pero no hay cigarrillos y no me animo a pedir uno regalado. Esa y otras cosas más me hace tan extraño, soy demasiado misántropo para andar solo. Ahora que lo pienso no sé cómo lo he logrado cuando he viajado solo, cómo he conseguido conocer gente, debe ser porque la gente es muy sociable, o sólo tengo suerte. Recuerdo una chica indigente en Faro a la que le obsequié el resto de una mariguana que una amiga me había regalado en Pontevedra, la había estado mirando recoger colillas del piso, juntando el poco hachís que pudiera quedar entre el papelillo humedecido y el tabaco, platicamos poco, ella pensaba que acá era mucho mejor que ahí. Tenía ese mal de creer que lo peor sucede siempre aquí y ahora. No recuerdo su nombre. No tomé fotos de ella. Al despedirnos me preguntó si podía darme un beso. Por supuesto que no, le dije... no es cierto, nos besamos las mejillas, dos completos desconocidos de dos extremos del mundo. Adios, adios. Nada, no hay magia en la anécdota, cualquier maldito drogadicto querría besar al que le regala droga.
La canadiense parecía aburrirse bastante en el bar. ¡Cómo será el hastío que se desliza por cualquier fisura, que te lo puedes encontrar en cualquier paraíso, natural o artificial!
Luego me fui a nadar un rato. Vi pocos peces pero encontré tres galletas de mar y molesté a un cangrejo blanco, no le hice daño, sólo lo vi cuando intentaba esconderse enterrándose en la arena, lo agarré, le dije con que te querías esconder, eh? luego lo dejé en el lecho y se enterró inmediatamente perdiéndose de vista. Pequeños significados, eso es el mundo, un conjunto infinito de pequeños significados chocando locamente entre sí. O tal vez sea que yo no sé español.




PS. ¿Ya qué?