viernes, octubre 19, 2007

The best u can do!!!

"Give up, just quit, because in this life, you can't win. Yeah, you can try, but in the end you're just gonna lose, big time, because the world is run by the Man. The Man, oh, you don't know the Man. He's everywhere. In the White House... down the hall... Ms. Mullins, she's the Man. And the Man ruined the ozone, he's burning down the Amazon, and he kidnapped Shamu and put her in a chlorine tank! And there used to be a way to stick it to the Man. It was called rock 'n roll, but guess what, oh no, the Man ruined that, too, with a little thing called MTV! So don't waste your time trying to make anything cool or pure or awesome 'cause the Man is just gonna call you a fat washed up loser and crush your soul. So do yourselves a favor and just GIVE UP!"

lunes, octubre 08, 2007

Hi 5 es una mierda

Sí, lo traté de usar y resultó ser una mierda. Volvere a este blog.

lunes, julio 03, 2006

Pudo haber sido peor, ni modo, otros seis años de lo mismo.

viernes, junio 30, 2006

Nada que decir

A veces tengo tanto tiempo libre en mi trabajo y a veces tengo tan poco que decir. Hace dos semanas que volví de las vacaciones y he estado posponiendo la crónica del viaje. Sophie y yo recorrimos en auto la costa Michoacana desde Colima hasta Lázaro Cárdenas. Y no he escrito la crónica por estar esperando no sé que momento de inspiración, esperar el momento adecuado es lo más estúpido que puede esperar alguien, es como pensar que en algún lugar, que en el lado feliz del mundo (Europa, Canadá, California, etc) la vida es mejor y la gente feliz.
Todo se mueve para mantenerse igual como una cascada que cae para permanecer en pie. He visto demasiada televisión. Gente festejando el mundial de futbol... el domingo hay elecciones y votaré por el Peje. Tal vez pronto deje este trabajo por algo mejor.

domingo, junio 04, 2006

ON THE OTHER SIDE

I'm tired of everyone I know
Of everyone I see
On the street
And on TV, yeah
On the other side
On the other side
Nobody's waiting for me
On the other side
I hate them all, I hate them all
I hate myself
For hating them
So drink some more
I'll love them all
I'll drink even more
I'll hate them even more than I did before
On the other side
On the other side
Nobody's waiting for me
On the other side
Here we go
I remember when you came
You taught me how to sing
Now, it seems so far away
You taught me how to sing
I'm tired of being so judgemental
Of everyone
I will not go to sleep
I will train my eyes to see
That my mind is this blood as a birch on a tree
On the other side
On the other side
I know what's waiting for me
On the other side
On the other side
On the other side
I know you're waiting for me
On the other side

martes, mayo 30, 2006

Mi conexión al sabor del mundo

Miro, mientras cocino una tortilla, sobre mi hombro. Leo la leyenda en la cajetilla de cerillos, es una propaganda de cigarrillos, "tu conexión al sabor del mundo". El mundo no existe, sólo el sabor a humo, sólo eso existe; el sabor a humo que a la vez que sabor y nube y cortina es estado de ánimo que es estado del tiempo. Todo se reduce al estado del tiempo. Si estuviese yo en California... ahí sí que sería feliz, con el sol tan fuerte y el calor y la humedad. Hoy casi no ha salido el sol, aquí el año envejece prematuramente como nosotros. Hoy la luz estaba triste y me asomé a la ventana en busca del mundo mientras cocinaba una tortilla. Pensé entonces que debía sentarme a escribir unas líneas que explicaran que el olvido trae muchos recuerdos.

domingo, mayo 07, 2006

Giro

Envié un mensaje: decía: eres el giro que le da sentido a este ser reloj tan frágil: soñé la estrechez de tu cadera: soñé con la tensa firmeza de tus nalgas: ¡Qué bien te hace el yoga!

martes, abril 25, 2006

hoy no fui a trabajar

Recordando a Alma Jiménez

Hoy no fui a trabajar. No me sentía especialmente mal, me he sentido peor, pude ir pero no fui. Durante todo el día realicé ejercicios para desintoxicar la mente intoxicando el cuerpo. No funcionó.
Hace un par de semanas te soñé.
El mundo giró hoy su vuelta de siempre y dudo mucho que haya mejorado.
Olivia: te he recordado también últimamente. He querido escribirte, te he escrito pero no quedo conforme con ninguna de las cartas que escribo.
He recordado también a Montse que tal vez nunca lo sabrá.
No fui a trabajar y el día fue una vuelta al pasado, a otros días, tan tristes, aquí, sin poder pensar en otra cosa ni en otra persona. Eso también lo recordé hoy.
No fui a trabajar porque también tengo un dolor en las articulaciones de las piernas. Muy desagradable, todo el tiempo está ahí.
Me gusta mi cocina porque me trae buenos recuerdos. La cocina es un lugar muy versátil.
Idea: dos que follan en la cocina.
No fui a trabajar: fumé, me chingué un lexotan, comí, dormí, escribo estas líneas para recordar a Alma Jiménez y recordar aquella época difícil en que la conocí. Alma, hoy yo no fui a trabajar.

martes, abril 18, 2006

De cómo la vida laboral nos va cosumiendo

Dicen que el trabajo dignifica pero yo tengo (tenía) un amigo que dice exactamente lo contrario: "desde que trabajo" dice "soy más vil y mezquino, más egoísta y alienado, mis semejantes, que antes hacía la lucha por amar como desde siempre me inculcó mi formación religiosa, se han vuelto garrapatas, solitarias, chinches, sanguijuelas, bichos dispuestos a treparse en mis logros y aprovecharse de mi esfuerzo. No, que el trabajo dignifica es una mierda que inventaron los dueños de las empresas. Ellos sí que se dignifican haciendo trabajar a los demás. Todas las grandes fortunas son producto de una explotación inhumana de los semejantes, Hay un latinajo para decir esto de que el hombre es el lobo del hombre. Poner a trabajar a los semejantes es la forma de dejar de ser uno semejante a ellos" y así se sigue, con este amigo no hay forma de concluir sin exaltos una conversación acerca del trabajo. Yo desde que trabajo me he enfermado de cosas extrañas, se me han podrido algunas muelas, me ha nacido un dolorcito en las articulaciones de la mano derecha por tanto clic clic con el maus y creo que tarde o temprano, con tanto tiempo sentado me brotará una almorrana aue no croará ni se irá saltanado en busca de un estanque. Ay mis chistes. Hoy, por ejemplo, tenía hambre (he decidido dejar de malpasarme y dejar de hacer sólo una comida al día ya que en este momento de mi vida no necesito de una gastritis ni de una úlcera gástrica) y fui al cuartito que por alguna razón extraña llaman aquí cafetería. Me paré frente al despachador de comida y contemplé nuestra oferta alimenticia: Chips, churritos, chicharrones Kimono (nuevos), canapinas, pingüinos, Bimkingos (cuernito masudo), sandwichón, napolitano, twinky, gansito, bran frut, barritas, canelitas, triki trakes, polvorones kranky, moritas, panditas, bubulubú, lunetas, hot nuts, pepitas, galletas príncipe, decanelas, galletas deliciosas (así se llaman), doraditas y chicles varios. El día de mañana, si mi hueva me lo permite, despertaré a las 5 en vez de a las 5:30 para prepararme un sandwich. Saludos a todos, los amo, valen mil, nunca cambien. Huevos!

lunes, abril 17, 2006

Corbata

Hace unas horas encontré una revista entre los papeles de un cesto de basura, me fijé en ella porque sobresalía y me dio por pensar en las cantidades estúpidas de papel que se desperdician en este lugar. ¿Por qué las oficinas gozan de esa impunidad? ¿Por qué el mundo moderno, posmoderno, el actual y póngale el lector el nombre que guste, está tan enraizado en la cultura del desperdicio? Divago, no sé nada, el mundo es ajeno, que den las explicaciones los que piensan, como siempre. Saqué la revista y encontré un artículo acerca de las corbatas. Descubrí con tristeza y vergüenza que el nudo Windsor ya no se usa, ya no está "In". Lo comenté con papá y preguntó ¿Yo uso el nudo Windsor? Sí, tú usas algo así como doble Windsor, respondí. Está pasado de moda, es ñoño según el asesor de imagen de esta prestigiada revista que cogí de un cesto entre papeles que debían su destino a una coma, a una mala alineación de los márgenes de impresión, a un correo electrónico repetido, etc. ¿Y ahora cuál se usa? Preguntó. Estoy aprendiendo a hacerlo. Entre mis primeros recuerdos está mi padre anudándose la corbata con su doble Windsor. Fue hasta los 28 años que descubrí que el secreto del nudo no eran pases mágicos , sólo un par de vueltas, un par de apretones, un tirón y el detalle del nudo. De niño me parecía la corbata de mi padre una especie de herramienta indispensable para su trabajo, el final allegro de su elegancia, el remate personal de su traje. Hace casi un año que me anudo las corbatas que mi padre ya casi no usa y he aprendido a disfrutar el ritual. A veces debo intentar varias veces hasta sentirme satisfecho con el resultado. Todo se ha conmocionado al enterarme de que el nudo Windsor ya no se usa. He intentado el día de hoy probar con otro nudo, más pequeño, que aprendí en las ilustraciones de la revista. Tres veces he tenido que ir al baño sólo para comprobar que, aunque esté de moda, no tiene la perfección simétrica del Windsor. Beberé café hasta la hora de la comida. Hoy me siento triste y es bueno saber que a nadie le importa y que al fin, los lectores de esta página se han aburrido del silencio.

miércoles, marzo 01, 2006

La función del lector

Eduardo Galeano

Era el medio siglo de la muerte de César Vallejo, y hubo
celebraciones. En Espańa, Julio Vélez organizó conferencias,
seminarios, ediciones y una exposición que ofrecía imágenes
del poeta, su tierra, su tiempo y su gente.
Pero en esos días julio Vélez conoció a José Manuel Castańón; y
entonces todo homenaje le resultó enano.
José Manuel Castańón había sido capitán en la guerra espańola.
Peleando por Franco había perdido una mano y había ganado
algunas medallas.
Una noche, poco después de la guerra, el capitán descubrió, por
casualidad, un libro prohibido. Se asomó, leyó un verso, leyó dos
versos, y ya no pudo desprenderse. El capitán Castańón, héroe del
ejército vencedor, pasó toda la noche en vela, atrapado, leyendo y
releyendo a César Vallejo, poeta de los vencidos. Y al amanecer de
esa noche, renunció al ejército y se negó a cobrar ni una peseta más
del gobierno de Franco.
Después, lo metieron preso; y se fue al exilio.

martes, noviembre 29, 2005

De Eduardo Galeano

En un libro de Eduardo Galeano me encontré el siguiente texto que quiero dedicar a las amadas personas que en algún lugar de Galicia, de vez en vez, me recuerdan.

El río del Olvido

La primera vez que fui a Galicia, mis amigos me llevaron al río del Olvido. Mis amigos me dijeron que los legionarios romanos,en los antiguos tiempos imperiales,habían querido invadir estas tierras, pero de aquí no habían pasado: paralizados por el pánico, se habían detenido a la orilla de este río. Y no lo habían atravesado nunca, porque quien cruza el río del Olvido llega a la otra orilla sin saber quién es ni de dónde viene.
Yo estaba empezando mi exilio en Espańa, y pensé: si bastan las aguas de un río para borrar la memoria. ¿Qué pasará conmigo, resto de naufragio, que atravesé toda una mar?
Pero yo había estado recorriendo los pueblecitos de Pontevedra y Orense, y había descubierto tabernas y cafés que se llamaban Uruguay o Venezuela o Mi Buenos Aires Querído y cantinas que ofrecían parrilladas o arepas, y por todas partes había banderines de Peńarol y Nacional y Boca juniors, y todo eso era de los gallegos que
habían regresado de América y sentían, ahora, la nostalgia al revés. Ellos se habían marchado de sus aldeas, exillados como yo, aunque los hubiera corrido la economía y no la policía, y al cabo de muchos ańos estaban de vuelta en su tierra de origen, y nunca habían olvidado nada. Ni al irse, ni al estar, ni al volver: nunca habían
olvidado nada. Y ahora tenían dos memorias y tenían dos patrias.

sábado, noviembre 26, 2005

La plancha

No importa lo bonita, moderna, multifuncional que sea la plancha, siempre será fea.

Necesidades básicas

para Sophie, obviamente.



Necesito mucha calma para pensar,
y la mar cerca para contemplar
esa eternidad a nuestro alcance.
Tiempo para soñar
y cerca de casa un café con mesas al aire libre
para despertar.
Necesito la sobriedad de tu piel
y tu aliento cerca,
tus ojos verdes y el sol reflejado en tus rizos:
tu voz, tus notas pegadas en la nevera,
la certeza de verte llegar.
Necesito estar contigo para enfrentar
la inútil pereza de lo cotidiano,
la lentitud de las horas con sus días y sus años.
Necesito un par de amigos borrachos
pero con un perro basta.
Necesito una libreta nueva
para darle un carpetazo a todo el pasado,
para no revolverle más las hojas
a ese ente inasible que se nos junta en los ojos,
a eso que juntos ya no somos a pesar de serlo.

sábado, noviembre 12, 2005

fragmento

—No es buena idea viajar con el corazón roto —dijo él y dejó caer la ceniza del cigarrillo en la taza vacía.
Ella respondió que los pacientes con verdaderos males cardiacos lo primero que debían dejar de hacer eran cosas como fumar y beber, y al decirlo abanicaba con la mano el humo suspendido sobre la mesa. Él entonces se clavó dilucidando el sentido metafórico confrontado con el literal de la palabra “corazón”. Y además que “cardiaco” y “del corazón” son cosas distintas pegadas con la palabra mal. Algo por el estilo. Siempre caía en esos juegos lingüísticos enredosos, enredados como un caldo de lombrices, siempre que se sentía acorralado y quería retomar el control de la partida.
Y luego, para complacerla, para recordarle aquella época casi olvidada por ambos en la que él le escribía un correo electrónico cada día. Improvisó un verso estúpido en el que hacia ripiar la palabra corazón con desazón. Luego se fue quedando callado, fueron dejándose callar, como se dejan caer los que se dejan caer, por un silencio espeso y espacioso que surcó la cafetería.
Ella cambió el tema y se fue por las ramas, como una hembra chimpancé huyendo del macho directo y erecto: que si la mesera, la clínica, la renta, la enfermera, la cena de año nuevo que acababa de pasar en compañía de sus padres y hermanas que habían hecho el largo viaje desde Francia una hermana y desde México el resto. La futura flamante ginecóloga —él piensa que le hubiera gustado ser el ginecólogo de ella— con flamante consultorio en Santa Fe, un marido a la medida, un buen lacayo y buenos autos.
—Tienes manos de ginecólogo —dijo ella tomándole una y acariciándole. —Pequeñas, regordetas y suavecitas.
Él miraba como si en la ceniza allá en el fondo de la taza vacía pudiera leerse una explicación que explicase el vacío acá en el fondo de su alma: esa cosa que somos sin serla y sin verla y con la que la psicología y las religiones del mundo nos engañan. Y de pronto en su mente visualizó la palabra fisting y dejó en paz las cenizas allá en el fondo de la taza vacía.
Él sabía que por mucho que ahora se esforzase no sería capaz de tejer líneas como aquellas que ella día a día esperaba y recibía, día a día en su buzón, como píldoras; pero esa otra época, en el mismo instante en que ella hablaba y el fingía que escuchaba, se moría.

—Usted es doctora. Cúreme.
—Te quise mucho —se defendió ella, tratando de ocultar la sorpresa que sentía ante el rostro que en esas palabras se transformaba sólo en un rostro sin palabras, pero un rostro suplicante, inútilmente suplicante.
—Eso no me sirve.
—Señor, esas lesiones yo no se las puedo curar.
—Sí que puedes, pero ya no te gusto, te parece ahora que sólo soy un calvo con ocho muelas podridas y un triste futuro editorial —dijo pero se interrumpió como para conservar las formas.
—No seas patético. No digas eso, bien sabes que conmigo no funcionan tus trucos de Jedi. Y sí que me gustas, tío. Mucho.
—Estás más gorda pero te sienta bien, te ves más buena.
—Ya me lo habían dicho —dice ella salpicándole agua con un popote —Yo nunca hubiera pensado que algún día fueras flaco, te sienta bien pero te estás arrugando. ¿No habrás cogido un sida en tus andanzas autodestructivas?
—De todos modos —dice él como si nada, pero sus nudillos bajo la mesa dan tres golpecillos apenas audibles que ella siente porque tiene los codos apoyados —no importa. En realidad no vine a verte, vine a conocer España, a comprobar que existe y que no es un invento que forma a su vez parte de un complot para engañarnos y así mantenernos trabajando, porque estamos siempre pensando que algún día tendremos dinero para irnos a Europa.
—Dices eso porque te estás enamorando, como siempre. Eres tan previsible, tan transparente para mí, tan devoto… ni siquiera eres una presa interesante, eres como un huérfano, tan frágil que se antoja jugar un poco contigo; ensayar la crueldad. Todos somos crueles, todos nos odiamos a todos.
—Ya lo sabía.
—Sí, ya sé que lo sabías.

Esa duración pertinaz

… pero los nombres, los verdaderos fantasmas que son los nombres, esa duración pertinaz.
Julio Cortázar

La miseria nos acecha con sus dientes afilados por doquier; la miseria omnisciente, omnipresente. Huye de la miseria como del árbol triste bajo la tormenta.
Los seres que tanto amamos se vuelven recuerdos extraños, deformes, decapitados y al final, casi siempre, recuerdos sin adjetivos. El nombre se vuelve a veces una rata muerta que uno encuentra al abrir un cajón. ¿Cómo eran esos ojos? Un tabique nasal, a veces un gesto, pero eso, el tabique nasal afilado y los ojos un poco entre sombras, una mirada de celosía, que veía sin dejarse ver; tus ojos mecidos sobre las ojeras, sobre las tortugas que se instalan bajo los insomnios, los ojos. Sobre todo eso, siempre los ojos y a veces también el sexo, casi siempre el sexo.

Danse Russe

De William Carlos Williams

Si cuando mi esposa está durmiendo
y el bebé y Kathleen
están durmiendo
y el sol es un flamígero disco blanco
entre sedosas brumas
sobre árboles luminosos, —
si yo en mi cuarto del norte
bailo desnudo, grotescamente
ante mi espejo
sacudiendo mi camisa alrededor de mi cabeza
y cantando suavemente para mí: "Estoy solo, solo,
nací para estar solo,
¡estoy mejor así!"
Si contemplo mis brazos, mi cara,
mis hombros, flancos, nalgas
contra las sombras amarillas derretidas,—

¿Quién podría decir que no soy
el feliz genio de mi hogar?

Danse Russe

by William Carlos Williams


If when my wife is sleeping
and the baby and Kathleen
are sleeping
and the sun is a flame-white disc
in silken mists
above shining trees,-
if I in my north room
dance naked, grotesquely
before my mirror
waving my shirt round my head
and singing softly to myself:
"I am lonely, lonely,
I was born to be lonely,
I am best so!"
If I admire my arms, my face,
my shoulders, flanks, buttocks
against the yellow drawn shades,-

Who shall say I am not
the happy genius of my household?




*Tomado de: http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/15539

LA PALABRA CANTA Nota sobre la traducción de William Carlos Williams

Extraje del librero un libro: Antología de la poesía norteamericana preparada por Agustí Bartra y publicada por la UNAM en 1988. Quería transcribir algún verso para enviárselo a Sophie y me encontré con un poema de William Carlos Williams intitulado “Love Song” que hallaréis posteado en este sitio muy pronto. Ya he publicado aquí una traducción de Bukowski o acaso dos, no lo recuerdo. He redescubierto a William Carlos y me he dado a la tarea de traducir algunos de sus textos buscando hallar en dicha actividad el equilibrio perfecto entre libertad y respeto por las voces originales que habitan los poemas y que no hay forma de traducir. Sobre este tema hay amplia bibliografía, que supongo es un debate entre la translación, la traición y la interpretación. No me interesa eso por ahora. Ahora lo que me interesa es presentar algunas traducciones de William y dejarlas libres por la red. En aquellos casos en los que la traducción no sea mía, el lector encontrará al final de cada uno el crédito correspondiente así como la fuente cuando se citen fuentes originales.

miércoles, octubre 12, 2005

Jueves

El dolor está por todas partes. Donde quiera que mires, donde quiera que indagues, levantas una piedra y encuentras a un pobre tipo atormentado por el dolor, sintiéndose solo y único y aislado e incomprendido, todo eso. El mundo está lleno de tipos que viajan para olvidar y la tragedia es que se gastan los ahorros de sus vidas, abandonan su estatus, venden el automóvil, pierden el empleo y se van al otro lado del mundo sólo para comprobar con amargura que no pueden olvidar, que el olvido nunca llega por decreto y la distancia mentira que sea un catalizador. Me di cuenta de esto en Oporto. Llegué de noche porque había perdido el tren de la mañana que salía a las siete de Redondela o quizá más temprano, una obscenidad el horario. Pregunté en la ventanilla a qué hora salía el siguiente tren y me dijeron que a las tres y eran apenas las diez de la mañana, así que estuve vagando por Redondela, me metí en un café y fumé algunos cigarros, luego vagué hasta que llegó la hora de subir al tren. Cuando llegué a Oporto me moría de hambre, tenía un dolor terrible en la garganta a raíz de que la noche previa me había dormido con el ventanal abierto y era una noche fría porque cuando yo anduve por allá el invierno más frío en sesenta años azotaba España. Entré a un restaurante y pedí lo único que supe leer en la carta: arroz. Me trajeron un recipiente lleno de arroz caldoso del que pudieron haber comido dos personas hasta hartarse, estaba delicioso, revuelto con frutos del mar, me sirvieron pan y mantequilla, un detalle que los españoles me habían dicho que apreciaban. Me comí todo y lo bajé con un refresco de manzana. Entonces me comenzó a doler una muela, un dolor horrible en el maxilar superior derecho. Llegué como pude al hostal que marcaba la guía. Un tipo gordo y amable me mostró el cuarto y me entregó las llaves. Tenía baño. Me encerré durante dos días, lo que para un viaje a Europa de tres semanas es una putada de tiempo perdido. Sólo salí a comprar algo en la farmacia, apenas me pude dar a entender, el dolor en la muela me impedía incluso hablar. El tipo me vio tan mal que se olvidó de fastidiarme con la receta. Me dio, tras preguntarme con insistencia si mi estómago estaba bien, unas cápsulas azules, grandes, que te provocaban un suave cosquilleo en el rostro pero me quitaron el dolor. Oporto estuvo triste, ni siquiera quise cruzar el río para ir a probar el famoso "vino de Oporto", cuando decidí largarme a Lisboa la ciudad me despidió con una lluvia persistente y molesta. El dolor de garganta seguía y aumentaba, el de muelas a ratos se me aparecía y yo me lo bajaba con una pastilla azul.