lunes, agosto 11, 2008

La red no deja de sorprenderme, tenia que ser una burrada de los gringos

You eat eight spiders every year in your sleep. True?

Nope, says MythBusters. There's no evidence that spiders secretly crawl into our mouths while we're sleeping. Even if you were lying perfectly still, your breathing would scare a spider off, so it's unlikely to hang out around your mouth. Alas, the bad news: You probably consume more spiders when you are awake -- in your food. Here's why: The Food and Drug Administration guidelines allow a certain level of whole insects or parts in some food products, such as those containing fruits or vegetables. Yum.

sábado, agosto 09, 2008

In the west coast

Te han salido bien las cosas desde que resides en este lado del mundo,
no te culpo, yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar,
o quizá no, quizá seguir aquí, entre las cenizas de una ciudad interminable,
recordando lo que la vida pudo ser.
En la oficina,
en el camión,
en la desoladora compañía de las mujeres
en el supermercado,
en el invierno frío de los trópicos elevados,
en los edificios elegantes bebiendo tragos de a dólar,
jugando cartas in Vegas,
entre las piernas de una prostituta de cien dólares en Acapulco,
en todos los sitios que conozco,
en los que jamás conoceré,
en el anochecer,
al mediodía,
en la ducha,
durante el insomnio,
durante el sueño,
en ayunas,
siempre ella,
su rostro revuelto con sus piernas,
con su vagina prodigiosa con su boca y mi escroto.
Un hermoso tractum rectal dilatado suavemente por mi lengua primero y después
de un buen golpe abierto,
violentado por mi verga.
No.
Un heroico tratado recital suavemente por mi lengua primera contado y después…
Eran casi todos recuerdos sexuales.
Pornografia,
memoria de imágenes apenas vinculadas con alguna sensación real.
Un espejismo, una sed constante.
Lo más importante de tener una mujer hermosa está estrechamente vinculado con la imagen que tienen los otros de nosotros,
lo dice en algún lugar Kundera
y es verdad.

jueves, julio 31, 2008

Blogs y pulgas 2

Cualquiera que alguna vez haya tenido pretensiones de ser escritor sabra de las dificultades que implica dar a conocer lo que uno hace, llegar al público, publicar. Alguna vez estuve en un consejo editorial de juguete en una revista de juguete y nos divertíamos mucho con el material que recibíamos. Lo leíamos con toda seriedad pero la verdad es que nos reíamos mucho. Llegaba de todo, mucho “neo-existencialismo-gotico”, mucho novato trasnochado, muy poco que fuera publicable según lo que nosotros creíamos publicable, nosotros también éramos novatos trasnochados creyéndonos hipersensibles cuando solo estábamos mariguanos.
Ahora con los blogs uno puede saltarse ese engorroso paso de escribir decentemente una historia o un texto que tenga forma de algo con miras a que alguna publicación se interese en publicarlo. Uno simplemente se suelta a escribir, lo que sea, escritura chorrillo. Hay tanta gente allá afuera que tarde o temprano algún incauto lo leerá y no faltará quien crea que eres poeta, iluminado o profeta. Nada de eso, solo eres un huevón con mucho tiempo libre y ganas de quejarte. Si estas disconforme (inconforme?) metete a internet y quejate, che. Siempre habrá otro tipo igualmente aburrido que tu capaz de leerte y entenderte, incluso algunos te seguirán y debatirán acerca de tus ideas por muy vacias que estén.
Empero, dentro de los blogs hay razas, este es de los más finos, cuando menos nos esforzamos en cuidar la ortografía siempre que se puede, cuando menos escribimos de puras cosas interesantes o profundas disecciones de nuestras almas, como sacar una bonita pelusa del ombligo, darle forma perfectamente redonda y ponerla aquí, no cualquier soquete apestoso de entre los dedos, una pelusa fina de ombligo, un blog fino.
Aquí hacemos la revolución, una revolución de una sola porción, tamaño vuelo nacional.

domingo, julio 27, 2008

Cuando a EU le duele la panza a nosotros nos da diarrea

La gente se mueve, la gente lista se mueve. Emigramos porque nuestros paises originarios son una mierda y uno no esta dispuesto a seguirla pasando mal. Ahora esto es un acto criminal, largarse es criminal y pueden arrestarte, mantenerte confinado sin explicaciones, todo por buscar la salida y encontrarla. Hoy odio el mundo mucho, lo odio y quisiera destruirlo hasta los cimientos y no volverlo a hacer, hace mucho que deje de creer en el ser humano, empezando por mi. Pero los animales son algo bueno, los amo a todos, me siento feliz cuando hay un perro cerca, despreocupado y solo ocupado en morder su hueso, me gustan los gatos tambien y sus ojos, me gustan las aves y los peces, me gustan tanto todos los animales, vivos o muertos en mi plato, me gusta ver a los leones cazar un elefante o a una zorra artica tragandose un bebe ganso. La television esta llena de esto, vida animal inalcanzable, casi una ficcion, estamos tan alejados que el mundo salvaje es solo una diegesis inaccesible, un sueno, ficcion. Los patos vuelan de Mexico al artico y aun no los han arrestado, cientos de miles en parvada cruzando los paises libremente buscando la mejor estacion, el mejor clima. La gente se mueve.

El sentido de esto

He escrito aquí por más o menos tres años sin saber exactamente el porqué. Originalmente quería vaciar mucha tristeza que traía por una mujer que jamás leyó mis lloriqueos desesperados, pero eso paso, fue pasando y hoy solo es como un sueño un fantasmita que a veces me inspira algunas palabras sin mucho chiste, sin mucho sentimiento, luego dejé de escribir un tiempo y sólo ocasionalmente ponía por aquí algunas ideas fumadas, sin mucho chiste ni mucho trabajo. Luego solo quería hacerme el listillo. Pero no estoy llegando al punto que quiero con todo esto, yo quería tender puentes, conocer gente y darme a conocer pero esto se ha vuelto una isla. Quise construir puentes y construí muros y hoy me siento aislado comiendo cocos en una playa desierta de una isla desierta a la que sólo llegan botellas de plástico que hay por todo el mundo, hasta en el lugar más aislado del planeta llegan botellas de plástico, y entonces las agarro, las colecciono y cuando estoy de humor escribo unas notas (no me pregunten por favor de dónde saco el papel para esta metáfora de mi situación) que meto en una botella y arrojo al mar.
Ahora estoy en un lugar llamado Arleta, que a su vez esta en un lugar llamado Los Angeles y no dejo de preguntarme que chingayos estoy haciendo aquí, el lugar que ocupo en el planeta estaba ya ocupado y estoy parado viendo la función, a punto de largarme, siempre eso siempre la muerte pegada, una pegazon de la muerte una comezón de la muerte, un deseo de desaparecer, all the time. Miro el mundo desde lejos y creo que aunque dé pena confesarlo mi problema es que casi siempre tengo miedo.
En algún lugar de la infancia están las respuestas, una puerta mal cerrada, un camino no tomado, una palabra mal dicha, un maltrato injusto y no hay tribunal ni adentro ni afuera que haga justicia con mi sensibilidad trastocada.
Calor, calor, aburrimiento y sudor. Everything it’s falling apart.

jueves, julio 24, 2008

Santa Chepina

Hace dos dias hable con mi tia Chepina. Me dijo que habia sentido "el llamado" y que ahora se la pasaba el dia entero orando para irse derechito al cielo cuando muera, que ella cree sera muy pronto, creo que quiere que sea pronto. Dice que ahora va a ser santa Chepina, en la television solo ve canales catolicos, dejo de hacer casi cualquier otra cosa que no sea rezar. Me dio tristeza su locura, pense, perdonala Dios, no sabe lo que hace. Un buen milagro seria, tia, que bajaras unos 150 kilogramos para que te ubiques en un peso de acuerdo con tu estatura, debi decirle. Tuve que felicitarla, seguirle un poco la corriente, tuve que aguantarme las ganas que decirle lo que en verdad opinaba de su corrupta, infernal, religion. Me despedi. Este lado de la familia esta completamente desquiciado.
Si algun dia todos estos textos saliesen a la luz sentiria verguenza de ellos. Hay dos chicas en la sala de mi casa, estan desnudas, cubiertas por sendas colchas. No recuerdo como se llaman, acaso estoy en una cocina parecida a la mia, encuentro algo que busco, un plato, sirvo lo que parece frijoles con chile en el. Abro el tubo. Me siento de cara al tubo, como lo que come el tubo, visto como el tubo viste, camino como camina el tubo, le doy mis dias y largas, hermosas horas que no volveran, se las ofrezco al tubo. Un vez que el tubo te atrapa no puedes salir de el, el mundo adquiere sentido solo a traves del tubo y sin el uno se siente desprotegido, alienado, solitario. Hace lustros que las cada casa tiene su tubo instalado y listo para usar.
Demasiado sexo hay en el tubo. Despierto, un nuevo dia.
Como cada manana, amanece. Horas despues despierto. Estoy solo, deje la television encendida. Me drogue hasta las 3 o 4 de la madrugada. Completamente solo. Me masturbe en la sala, viendo porno gratuito. Soledad. Solo.
Como cada dia desayuno un bagel y cafe. Un jugo cuando hay. Hoy no hay.
Me ducho, me afeito, me pongo el uniforme, cartera, llaves, conduzco al trabajo. Trato de no pensar demasiado en mi, asi tambien evito los espejos, mas de una vez un espejo mal ubicado me ha sorprendido y arruinado mi dia: aja, conque asi me veo. Narcisismo. Sere en verdad esta ficcion de mi mismo, aja, conque asi soy.
Ayer fue un dia aburrido
pase el dia entero encerrado,
descubri radio satan 666 de Vancouver
Hoy parece que sera otro dia aburrido, me gustaria encontrar
alguien nuevo para pasar el rato
pero tendria que ser muy hermosa, al menos como las chicas de internet
mas o menos igualmente cachonda que Katsumi
y muy pacheca
Pero ella llegara, no, mas bien creo que tendre que salir a buscarla
Un poco triste hoy
el sol promete un dia caluroso
y una tarde solitaria
la senda del perdedor
el hogar de la soledad
el hoy
aqui

God is an american

lunes, julio 21, 2008

Blogs y pulgas

Hay muchas malas cosas en el mundo actual, planes diabolicos desarrollandose con exito, el mal que se cierne sobre nosotros, eso es la parte miserable, crappy side of the world, pero esto del interne esta bueno, los blogs son buenos. Claro, al final seran usados en nuestra contra. Cada palabra que se escribe aqui es alimento para la gran maquina que en el futuro controlara a la humanidad. Las grandes corporaciones, sus propietarios, creen que estaran invitados al banquete del futuro, pero no seran ellos, sera la maquina, ellos son apenas una herramienta de la maquina, ellos, hombres de mezquins necesiades biologicas y vendra un hombre, que tendra la fuerza para despertar a su hermano y liberar a la humanidad. Pero por lo pronto todo parece indicar que seguiremos alejandonos cada vez mas unos de otros, aislandonos, seguiremos sobrepoblando el mundo en desesperado intento por combatir la soledad, la terrible soledad que nos heredo Adan, y el miedo. Soy un ser humano, no soy un numero, tengo poder de cambiar el mundo, todos lo tenemos, pero ellos no quieren que lo sepamos. Hay que decirlo friamente, por el momento nosotros ya estamos jodidos, completamente esclavizados, esto es apenas como las cartitas que los presos se pasan de celda en celda por debajo de la puerta. I've seen the future brothers and sisters, it is murder.

Todos somos uno

Desde el higado de la maquina

Sir Wilhelm Mcfart

Everybody knows

La verdad os hara libres:

Se trata de una pelicula, muy buena, que puede encontrarse facilmente en google video:

Zeitgeist

Es un poco tendenciosa al principio con el tema de las comparaciones entre Jesucristo y Horus
pero al final consigue su punto.

Todo el poder que existe en el mundo se basa en un punado de buenas mentiras. Da un poco de miedo ver el panorama y lo que se busca al final.
Recuerdas a esos villanos en tu infacia que parecian exagerados en ciertos momentos por su desproporcionado deseo de controlar a todo el mundo... bueno, en verdad existen. Aqui puedes saber de algunos.

VEANLA.

sábado, julio 19, 2008

I don't hablo ingles

I love very mucho tus blonde pelos
retorcidos
like cheetos
amarillos
People say I'm loco
but I'm just empanochado
and spend the day pensando
that mi quiero
comerte your pussy

jueves, julio 10, 2008

¿El amor? Paso sin ver

EL amor apesta y yo apesto a amor
Y no lo cuento
Casi morí de amor un par de veces
A la gente le parece cursi
Hasta gracioso
No entiendo por qué
Si quieres saber lo que es dolor
Deja que se te pudra una muela mientras extrañas
En un país extraño
Siempre huyendo
De lo que vive adentro de ti, buscando afuera
Buscando la luz
Ahora todo está mejor
Pero buena parte de la pasión
Se murió con esa muela
Que aún recuerdo
Cuando paso la lengua por el hueco que dejó
¿Les ha pasado?

domingo, julio 06, 2008

Dios le ama

No tengo idea por qué Google decidió poner un anuncio de una página que se anuncia así "Dios le ama, se puede recibir Jesucristo como Salvador". Sencillamente no tengo idea, ¿estarán mis escritos plagados de ideas religiosas y los brillantes sistemas de Google lograron hallarlos y esto les hizo pensar que la gente que visita esta página necesita hallar al salvador. Por puro morbo le di clic a la página y llegué a www. lapreguntagrande.com que se trata de una vomitiva página católica o algo muy parecido donde se nos explica el porqué estamos alejados de dios blah blah blah y que la Biblia bvlah blah blah y destaca esta realidad tan desoladora: “Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”. En fin, no se las recomiendo, desde que uno ve al tipo con tipo de sacerdote pederasta en la portada, sonriendo como si presidiera un club de verano católico que cada año le brindara la oportunidad de convencer a algunos jovencitos de la gran verdad de Dios, desde ahí es vomitiva, el vómito de Dios, las religiones dogmáticas.

... hey, Dios, sabes que estoy bromeando ¿no?
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Cuando el gallo cante al amanecer, nena,
mira afuera de tu ventana,
yo ya me habré ido.
No sirve ya de nada que enciendas tus luces, nena,
esa luz que yo nunca conocí de ti,
no sirve ya de nada que enciendas tus luces, nena,
estoy en el lado oscuro del camino.
Voy caminando ese largo, solitario camino.
Dónde estoy herido, no sé decirlo.
Pero el adiós es una palabra grande, niña.
Así que sólo diré hasta luego.
No puedo decir que hayas sido grosera
pudiste haberlo hecho mejor pero no me importa
Simplemente desperdiciaste mi precioso tiempo
Pero no lo pienses dos veces, ya no importa.
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jueves, julio 03, 2008

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Libros y ecología

Los libros, hay demasiados libros
Algunos son como polillas escondidas en el armario
Demasiados libros, tantos que no he leído ni una millonésima parte
No he leído nada en realidad
La realidad contiene la nada
La nada no sabe nadar
No hay por ahora nada que salga para escribir
Estreñimiento por comer demasiados sueños
Y no intentar lograr siquiera alguno
El mantenimiento y clasificación de los libros son de esas labores que no puedo afrontar
Con buen ánimo, tampoco los papeles sueltos, las cuentas, los recibos
Árboles transformados en mierda
Si estuviera aquí mi madre mantendría la casa limpia, muy limpia
Los libros en orden
Sería la perfecta ama de casa
Y tendría una ayudante, acaso una cocinera
Y mi padre comería bien cada día
Y la vida sería otra
Imposible, inalcanzable como el Tajo
El recuerdo tajado frente al río de Pessoa
Demasiados libros había en la casa de mi infancia
Un día mi madre perdió la razón y los arrojó al basurero
Lo mismo hizo con los espejos,
Yo no entendía un carajo, tenía miedo
Pasaba todo el tiempo que podía fuera de casa
Comía en casa de amigos
Gorreaba
Siempre tuve la suerte de contar con la mano amiga de una familia
Jugaba, exploraba, hacia acrobacias que ponían en permanente peligro mi vida
Jugaba en las azoteas, los edificios eran de cinco plantas
Nunca tuve miedo Y los libros desaparecieron poco a poco
Sólo quedaba mierda metafísica de fácil digestión
Charlatanes millonarios tras las páginas
De un libro que prometía lograr el control mental.
Hay demasiados libros en el mundo y dudo que puedan valer más que los árboles que han sacrificado sus vidas por ellos
Creo que prefiero los árboles
Hay demasiados libros y no quiero maltratar la naturaleza
Libros, libros, naturaleza
Obsesión, obesidad de libros
No tengo nada que contar hoy.
Llovió un poco por la tarde, frescor, abusé de algunas cosas
No entraré en detalles

sábado, junio 28, 2008

Saludos

A todas las amigas y amigos que siguen este blog muchas gracias por sus comentarios, sus opiniones y por el tiempo que dedican a este mamotreto. Olivia, mi corazón de España, espero que pronto me visites en Cancún, ¡brinca el charco! Sonámbulo, sí, habrá fiesta y estás invitado. Amiga Evolución Aire, saludos y besos hasta la montaña desde la ciénega.
Cada minuto desaparece un pedazo de la selva del Amazonas y queda muy poco de la selva Lacandona. Los árboles debieran ser sagrados y debiera aplicarse la pena de muerte al que mate un árbol, ahora que yo sea rey las cosas van a cambiar bastante por aquí.

Bitacora del torrero (no fechado)

A Mauricio Montiel Figueiras

1
Este no es el mundo en que crecí, este no es el mundo que solía llamar hogar. Esta es la pendiente de la vida, la muerte reclamando su terreno, esta es la época oscura, éste es el fin. Mi trabajo es contemplarlo, esperarlo.
Ayer por la noche las mujeres del pueblo salieron a la calle golpeando las sartenes contra las ollas, las cucharas contra las ollas, las palas contra las ollas. El viento trajo el griterío que recorrió los dos kilómetros a la costa y me despertó. La mujer a mi lado dormía profundamente y no pareció importarle, apenas lo notó, balbuceo un nombre y se recostó bocabajo. Sentado en el borde de la cama jalé las cobijas y le descubrí el trasero, era un lindo culo.
La mandó la central, yo no sabía que hacer cuando la vi bajar del bote mensajero, nadie me había advertido y aunque desde hacía varios meses que solicitaba explícitamente en mis cartas que no enviaran más este servicio, algo en la frialdad de mis líneas dejó traslucir un desequilibro incipiente y no había otra forma que prevenirlo o verificarlo que con una puta espía: el razonamiento vertical y torpe de la compañía.

Era curioso, porque hasta donde sé nunca he tenido impulsos asesinos, sin embargo mientras subíamos al faro para mostrarle la vista del mar y la bahía de rocas tuve un pensamiento invasivo: y si la arrojara por el cilindro que se forma al centro de la escalera de caracol, sólo era una puta que yo no deseaba conocer, una bolsa extractora de semen, un receptáculo de lascivia acumulada, un trapo; largas erecciones solitarias sin reclamo pedían ejecutar un acto irracional y caprichoso, sólo podía pensar que sería divertido: un gratuito acto de libertad.
El contrato estipulaba que dos veces al mes podíamos gozar de este “servicio”. Llegaba de todo, algunas bastante viejas, otras tullidas, otras marcadas de viruela, algunas sólo tenían energías suficientes para sentarse en la silla y lloriquear sus infortunios, sus familias infernales, las marcas de violencia, los abortos mal hechos, el maltrato de los padrotes de la compañía, varias veces les perdonaba el servicio pero cuando les decía que tenían que irse a dormir al almacén del sótano ponían cara de espanto y de haber sido defraudadas, entonces se ponían melosas, arreglaban un poco el cuarto, lavaban trastos inservibles de tanto salitre acumulado durante decenios, se dejaban hacer cualquier cosa con tal de dormir en mi cama que, aunque mala, era mejor que el helado y húmedo cuarto del almacén, con su olor a arenques y alga seca pegada con sal en cada rincón, las ratas cuchicheando en cada caja, en la mesa que servía también de cama de visitas inesperadas, el olor a rancio a amoniaco y ácido acético.
A nadie le importaba un pito el destino de estas pobres mujeres, lo mismo que nosotros los que pasamos en la torre largos años soñando con volver al hogar de la infancia primero y con reunir el valor suficiente para saltar de la torre y alimentar a los arenques con los sesos, después. A veces a algún torrero se le había ido la mano con alguna y cuando llegaba el barco y los tripulantes veían el triste estado de la mujer, preferían arrogarla al mar en el camino de regreso con unas buenas cadenas atadas a los tobillos. Algunas ni siquiera oponían resistencia. Por fortuna esto no sucedía demasiado, sólo con algunos tipos de carácter más frágil que la compañía no detectaba oportunamente. La policía sabía todo e incluso a veces de las galeras sacaban a alguna puta que daba problemas y la enviaban acá con la esperanza de que no volviera nunca a tierra. Si moría, la compañía daba alguna propina al jefe y este se ocupaba de la versión oficial y el papeleo que por lo general a nadie le importaba, no había familia que reclamara el extravío de la hija, nada, cerillas para apagar el fuego de la soledad del torrero.
No pareció provocarle emoción alguna la vista desde el faro, se ofreció a cocinar algo para la cena y me di a la tarea de mostrarle los rudimentos de nuestra cocina.

El lodo del pasado y la pátina del tiempo

26/06/2008

Los años se diluyen, se abren zanjas en el tiempo como surcos en la piel, los días se deshebran, nos morimos. Hoy lloré como sirvienta escuchando a Marco Antonio Solís: esa canción que dice que “no hay nada más difícil que vivir sin ti”; es un poco vergonzoso pero la verdad es que me trajo un recuerdo feliz, allá en la memoria y triste de este lado del tiempo: un rostro hermoso, mil mañanas felices, tantos futuros por cada instante, todo perdido para siempre. Empero, no sé ya qué parte del recuerdo fue real allá atrás y qué parte es sólo la pátina del tiempo deforme que embellece a veces las cosas y les da un aire de belleza antigua, un brillo que dice que todo tiempo pasado fue mejor, subrayemos el “fue”.

Mi problema no es depresión, no ese desequilibrio neuronal, not my lack of serotonin, mi problema es una sensibilidad exacerbada, enfermiza, una llaga, una pústula abierta, la conciencia; las drogas y la sertralina la apaciguan, la opacan. Hace varios días que no tomo mi dosis de sertralina ni fumo y ando como quinceañera llorándole a todo: veo un bebé y lloro, una pareja feliz y lloro, escucho una canción y lloro: recuerdo luego mi infancia, mi juventud primera, todo nitidez y llanto, todo mariconería y añoranza. Durante mi estancia en la India me entrevisté con el maharishi Sumit Rasbrandanuptri y nuestra conversación versó en aquello de que “más vale no remover el lodo del pasado”; ni hablar, hoy mismo voy a comprarme mis drogas.

Acerca del arte de pelar una piña

Lo que más le gusta al ser humano es echar la hueva, nada le es más ajeno que el trabajo. Uno no buscaría esclavizar al resto de la humanidad si no fuera por nuestra natural tendencia a huevonear. La tecnología nos facilitó la masticación mentos, el transporte, la carga, la caza, el baño entre otras miles de cosas, siempre hacer más con menos —lo mismo que el agua (lo que me da para pensar que si existe un “Dios” debe ser también un gran huevón) que sólo se desliza o se estanca.
La licuadora, por ejemplo, es un gran invento, muele en unos segundos lo que con un instrumento más rudimentario como un mortero o un molcajete podría tomarnos mucho más tiempo. Sin embargo la piña es uno de esos productos que se han resistido. No existe un método rápido ni una máquina que pele una piña y le retire los ojos, hay que ir de uno por uno… Ya, eso es todo, no hay moraleja… se trata de escribir, ¿no?

Pon en tu plato muchos colores
No persigas lo inalcanzable
Ni vayas tras lo que se fue
No intentes cambiar el mundo
Que no nos caen bien los redentores

sábado, junio 14, 2008

Ausencia

Resulta que una vieja amiga se tituló de licenciatura, enhorabuena, bien por ella, sin embargo no asistí a su evento de titulación, entre otras cosas porque nos hemos distanciado mucho y algunas de las personas invitadas a la ceremonia no me resultan gratas, así que no quise arriesgarme a encontrarlas. Pero mi padre fue en mi representación. Y es de esto de lo que quiero hablar, de mi padre y la opinión que le merece el lugar que durante más de cuatro años fue mi escuela.
Hoy, durante el desayuno resumió sus opiniones diciendo que la Facultad de Filosofía y Letras le parecía una fábrica de fracasados. Le causó una onda impresión ver a tantos jóvenes desperdiciados, jodidos, con la mirada perdida, desaliñados, etcétera. Por un momento pasó por mi mente la idea de defender a mi alma mater, pero cómo defender a ese dinosaurio, cómo defender a esa escuela de zombies, cómo defenderla. Recordé todos los años perdidos entre malos libros y aulas donde otro fumeta fracasado intentaba ganarse unos pesos para llenar la tripa. Ahora que recuerdo aquellos días me pregunto cómo es que logré sobrevivir, cómo escapé. No lo sé pero aquí sigo, medio vivo, medio sano, escribiendo más que la mayoría de mis viejos compañeros de escuela que sí terminaron la escuela. Ahora que miro atrás recuerdo ese ambiente saturado de sueños sin fondo y humo de cigarrillo, un sudor frío me recorre la espina. No, no me arrepiento de nada, aunque abajo diga que sí, que me arrepiento, la verdad es que no, de nada, ni siquiera de haber conocido a esa mujer hermosa que me partió el alma en dos, no me arrepiento de nada. Todo está más calmado hoy, por mi parte, para quien le interese, el día tres del mes que viene yo también me titulo como chef internacional, lo que sea que esto quiera decir, pero es algo, es algo concreto, un entrenamiento que sirve para hacer algo. La vida sigue. Mis muertos ya están enterrados y hace mucho que dejé de ir a visitarlos. En cierta forma he ganado el silencio.

jueves, junio 12, 2008

UXMAL


"Tres veces edificado"
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domingo, junio 01, 2008

Puuc


...todo por dentro está hecho de piedra, dice en algún lugar Bob Dylan
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The trees, those useless trees,
produce the air that I´m breathing.
The trees, those useless trees...
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jueves, mayo 29, 2008

Eso de tomar las cosas muy en serio...

Recuerdo que no me apareció hasta la época en que me enamoré por primera vez. Y ni siquiera entonces me las tomaba bastante en serio. Si lo hubiese hecho de verdad, no estaría ahora aquí escribiendo sobre eso: habría muerto de pena o me habría ahorcado. Fue una mala experiencia, porque me enseñó a vivir una mentira. Me enseñó a sonreír cuando no lo deseaba, a trabajar cuando no creía en el trabajo, a vivir cuando carecía de razón para seguir viviendo. Incluso cuando la hube olvidado, conservé la costumbre de hacer aquello en lo que no creía.

Tomado de Trópico de Capricornio

Cuatro de la madrugada

La hora más solitaría del planeta, no hay nadie con quien hablar, no se puede llamar a nadie. Internet no funciona las 24 horas del día, no es el seven-eleven de la comunicación humana, no lo es para mí. Hay tantas personas que me gustaría volver a ver, sacarlas de sus tumbas con una pala de tiempo. Para hablar del mundo de este y del que conocimos, para revivirlo con alcohol o sexo.
El mundo de hoy no se parece en nada al mundo en el que crecí, yo tampoco me parezco al que fui. Algo muy malo se hizo conmigo y me jodí un poco por el resto de mis días. Estos y otros pensamientos que uno tiene a estas horas tras dos mil años de cristianismo. En una ciudad de 20 millones de cabezas de ganado, en la más absoluta soledad.

jueves, mayo 22, 2008

Vampire Weekend- Oxford comma

Acabo de ver un video de una banda inglesa, no, no, no son ingleses, son neoyorkinos! Se hacen llanmar Vampire weekend: ¿por qué los ingleses,(que no son ingleses,carajo!) hacen tan buena música? El video dura como tres minutos y sólo tuve que esperar 45 minutos para poder verlo completo. Si tienes una mejor conexión, míraloen la barra de video de esta misma página.

martes, mayo 20, 2008

Por no grafía mediocre

Aún no amanece y un yate extraño
surca el horizonte sobre la playa oscura.
Olas en incesante de venir debe ir.
Un tímido rocío me cubre
es fría la arena bajo mis pies.

Alguien tiene idea de por qué hay tanta pornografía en internet. ¡No me dejan trabajar! Tanta y tan variada, toda igualmente vacía, fútil, inútil, esteril. La mitad del mundo se está puñeteando, la otra mitad cogiendo mientras la filman. ¿Cómo va a progresar la humanidad así? Eso pienso a veces. Otras pienso que debería haber más.
No dormí muy bien. Desperté hace más o menos una hora. Tenía algunos temblores como nerviosos, tal vez demasiada energía, poca actividad física. Por cierto, el sexo es de las mejores cosas que hay para ejercitarse. Poca actividad física.
Estoy leyendo una tesis que escribió una persona analfabeta funcional, retrasada mental que no debería titularse de licenciatura hasta no aprender a organizar sus pensamientos. Y es pedagoga. ¡Carajo!
A veces no entiendo por qué chingayos no terminé esa licenciatura en letras. Me arrepiento. Me arrepiento de tantas cosas que quizá eso me quita el sueño y me arroja a este teclado de madrugada a arrojar mis mediocres despojos a un mundo que no lee y que si lee no entiende.
Es increíble toda la mediocridad que puede uno meter en un blog.

domingo, mayo 18, 2008

No sé quién escribió esto:

Soñé con un oso, un gran oso grizzli. Atado a un poste de una pata era azuzado por una multitud armada con palos y picanas. Algunos perros ladraban y le tiraban dentelladas al pobre animal, algunos perros salían volando con los intestinos de fuera. La multitud se divertía.
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Dominguilla

Comí una ensalada capresse que yo mismo preparé,
bebí una botella de vino de bourdeaux,
pan especiado, con albahaca y queso
Lluvia y soledad afuera
Soledad y lluvia por dentro
Brindo por mis muertos
porque ahora están mejor
Me lamento del hombre que soy
Estoy profundamente decepcionado de mí mismo
soy el capitán que abandona el barco
el polizón a quien su escondite salva de la peste
y deambula por un barco fantasma sin saber navegar
a la deriva
Confesar ciertas cosas
destriparía lo poco que queda
Lluvia, soledad
afuera adentro
sin afuera no hay adentro
y así
los domingos son así
son emos.

jueves, mayo 15, 2008

Mr. Waffle

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2000 años


Sí, 2000 años de cristianismo. ¿Cuántos más podremos aguantar?

Come, come, Nuclear Bomb
Come Armagedon, come Armagedon come
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miércoles, mayo 14, 2008

Del divino Walt Whitman (fragmento)

Creo que podría transformarme y vivir con los animales. ¡Son tan tranquilos y mesurados!
Me complace observarlos largamente.
No se afanan ni se quejan de su suerte.
No se despiertan en la noche con el remordimiento de sus culpas.
No me aburren discutiendo sus deberes para con Dios.
Ninguno está descontento, a ninguno le enloquece la manía de poseer cosas.
Ninguno venera a los otros ni a su especie, que cuenta miles de años de existencia.
Ninguno es respetable ni desgraciado en toda la ancha Tierra.

Sobre la muerte y los muebles viejos (del mismo viejo cuaderno rojo sin fecha)

Todo acaba con la muerte, pregunten y verán, incluso ustedes como "personas" (personajes desconocidos de mi obra que es mi vida que no obra, que no es nada) desaparecerán cuando yo muera. Volveremos al polvo y y no volveremos a echarnos un polvo, volveremos al estado paciente de la conciencia, al embrión, la partícula elemental, el cuantión. Esto sé yo y sin embargo sé que moriré y seguirá aquí la mesa. A veces me pregunto qué final, allá en el fondo de los años, le espera a esta mesa. ¿Será acaso como esos viejos muebles de la casa de los abuelos arrinconados y cubiertos de polvo? Tanto de mí se quedará en esta mesa y acaso nos conviertan en leña para paliar un frío mediocre. Pienso en esta mesa y me dan ganas de llorar.
La vida es pasajera del tren del tiempo.

Ver Televisión

Con la suficiente cantidad de droga hasta el Tae Kwon Do es un deporte divertido pa mirar.

Anonimato (de un viejo cuaderno rojo, sin fecha)

Cuando no conozco el número de teléfono no lo contesto, a veces cuando reconozco el número de teléfono tampoco contesto, así que para que yo conteste no hay un método infalible. A veces lo observo mientras suena como a un extraño, cruel, desesperado ídolo; ¿qué de bueno puede haber tras ese sonido?
No, no quiero ser un héroe de acción,
no quiero,
en el terreno cenagoso
de la Historia,
ver mi nombre flotando:
Quiero el dulce anonimato de las horas.
Endulzarme
la boca a costa tuya
endulzarme en tus costas la boca
a costa tuya
a costa de tus ojos
donde despierta en la mañana
el oleaje de tus párpados...
qué son tus parpadeos sino olas?
Mujer, la Biblia miente
somos hijos todos de tu costilla
y cuando nos escupes al mundo
exploramos con ojos nuevos
montados en el sillar
de tu cadera

martes, mayo 13, 2008

Reflexiones del Torrero

  1. Cuando una máquina se comporta de manera humana es que está descompuesta.
  2. La felicidad consiste en poder decir la verdad sin hacer sufrir a nadie.
  3. El sistema es la forma extra corporal de nuestra especie: panal, hormiguero.
  4. Para darle muerte a la muerte hay que morirnos todos... no estoy seguro que ésta sea mía.
  5. Todos los humanos somos andróginos.
  6. Lo bonito de leer literatura es que es una total pérdida de tiempo.
  7. Hay un momento en la vida en que se debe renunciar a participar en la Historia.
  8. Y si mejor lo bombardeamos todo?
  9. Una mosca puede ver 100 imágenes por segundo y las cucarachas pueden, en ese mismo tiempo, recorrer un metro.
  10. Nada hay tan incuestionable como el papel de baño.
  11. Todas las cosas perdidas están en los sitios donde no hemos buscado.
  12. Los últimos en apreciar y conocer tus logros son precisamente las personas para las que logras algo.
  13. Lo malo de las mejores ideas es que uno nunca se puede acordar de ellas.
  14. Comienzan los bocinazos, amanece.
  15. La gente que escribe se la pasa toda una vida forjándose una voz literaria que tenga validez y autoridad para, al final, decir disparates y que se entiendan como intenciones.
  16. Amiga: ¿Podrías, por favor, meter a nadar tu salada pepita en mi copa de vino".

domingo, abril 27, 2008

Dominguilla extemporánea

Hoy llovió desde temprano. Hoy traté de escapar,

devolví una carne en el restaurante de Titita.

¿Por qué la gente de cocina no entiende el término "término medio"?

Luego la plaza, llena de gente, atestada, rostros paranóicos,

fumaderos de opio por doquier:

El cine, fumadero, el centro comercial, fumadero, la tv familiar, fumadero.

Todos están drogados, cuesta trabajo entenderse así.

jueves, abril 24, 2008

Cuyutlán 2006

En la mañana llovía y yo quería
pasar otro rato entre tus muslos
dejar que el amanecer con sus dedos azules
se metiera al cuarto
caricia
Qué bien la pasamos
frente al mar
qué bien ese tiempo espeso y tibio
como caldo que se nos resbala lentamente
hasta el mediodía
qué bien se está a tu lado
sobre todo desnudos
sí, sobre todo eso
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La canción del inmigrante

Venimos de las tierras de la nieve y el hielo, del sol de medianoche donde los ardientes manantiales estallan. El mazo de los dioses guiará nuestras naves hacia nuevas tierras, para combatir la horda, cantando y llorando: ¡Valhalla, allá voy!

A bordo surcamos con batiente remo, nuestra única meta será la costa occidental.

Venimos de las tierras de la nieve y el hielo, del sol de medianoche donde los ardientes manantiales estallan.

Cuán suavemente tus campos tan verdes pueden susurrar relatos de sangre, de cómo calmamos las mareas de la guerra. Nosotros somos sus soberanos.

A bordo surcamos con batiente remo, nuestra única meta será la costa occidental.

Así que ahora mejor detente y reconstruye tus ruinas, para que la paz y la confianza puedan ganar el día
a pesar de todas tus pérdidas

The Immigrant Song

We come from the land of the ice and snow, From the midnight sun where the hot springs blow. The hammer of the gods will drive our ships to new lands, To fight the horde, singing and crying: Valhalla, I am coming! On we sweep with threshing oar, Our only goal will be the western shore. Ah, ah, We come from the land of the ice and snow, From the midnight sun where the hot springs blow.
How soft your fields so green, can whisper tales of gore, Of how we calmed the tides of war. We are your overlords. On we sweep with threshing oar, Our only goal will be the western shore. So now you'd better stop and rebuild all your ruins, for peace and trust can win the day despite of all your losing.

miércoles, abril 23, 2008

"La peor razón para que algo ocurra en una novela es que haya ocurrido realmente."

John Irving

sábado, abril 19, 2008

The eraser

The more you try to erase me
The more, the more
The more that I appear
Oh the more, the more
The more I try to erase you
The more, the more
The more that you appear
No, you're wrong, you're wrong
You're wrong, you're wrong
You're wrong, you're wrong
You're wrong
Thome Yorke

La ciudad de las termitas grises

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viernes, abril 18, 2008

Fragmento de novela

Lo que yo quería era que le fuera mal. Bien sabía yo para ese entonces que no sería conmigo, que yo no estaría ahí para verla caer, que quizá sería yo el que caería primero, que nunca sentiría la satisfacción de ver por la calle a mi Aldonza Lorenzo sin el disfraz de Dulcinea que yo le había confeccionado durante tantos años juntos, en los que estuvimos por igual juntos que separados.
Cuando ella me dejó yo vivía en un cuarto de azotea. Mi padre me había desterrado a esa parte de la casa cuando descubrió mi afición por la marihuana. El cuarto no estaba tan mal, claro que el baño estaba afuera cruzando los lavaderos y no había refrigerador ni teléfono, la luz era escasa y en las noches el frío se metía por debajo de la puerta o por las ranuras que se formaban entre el marco de la ventana y la pared; cuando llovía el agua se metía por el techo y escurría por la pared dejando líneas amarillentas que le daban a esta perrera una apariencia tétrica; pero era mi perrera, mi hogar. No fui yo quien lo bautizó así, fue la Rona, una perra callejera que rescaté de un atropellamiento y que vivió agradecida conmigo los cuatro años que duró tras el accidente. Cuando me mudé al cuarto ya habían pasado varios años y el olor a perro seguía ahí. Los olores son los verdaderos fantasmas y el de la Rona me gratificaba.

Aunque eres más pura que yo porque no tienes ninguna inteligencia que vender, sólo la triste envoltura de la carne.

Había mucha tristeza en el fondo de mi estómago.

domingo, diciembre 16, 2007

Dense por vencidos, simplemente renuncien, porque en esta vida, ustedes no pueden ganar. Sí, claro, pueden tratar, pero al final sencillamente habrán perdido su tiempo, porque el mundo es gobernado por The Man. The Man, ¡ah! ¿No saben quién es The Man? Él está en todos lados. En la Casa Blanca… en el pasillo… la señora Mullins (directora de la escuela), ella es The Man. ¡Y The Man arruinó la capa de ozono, está quemando el Amazonas y fue él quien secuestró a Keiko (Shamu) y la puso en un tanque clorado! Y solía haber una forma de chingar a The Man. Se llamaba rock ‘n roll, pero ¿adivinen qué? ¡Ay, no! The Man arruinó eso también, con una (pequeña gran chingaderita) cosita llamada MTV! Así que no pierdan su tiempo intentando hacer algo chido o puro o fabuloso, porque The Man simplemente te llamará gordo jodido perdedor y te quebrará el alma. Así que háganse un favor y simplemente DENSE POR VENCIDOS!

viernes, octubre 19, 2007

The best u can do!!!

"Give up, just quit, because in this life, you can't win. Yeah, you can try, but in the end you're just gonna lose, big time, because the world is run by the Man. The Man, oh, you don't know the Man. He's everywhere. In the White House... down the hall... Ms. Mullins, she's the Man. And the Man ruined the ozone, he's burning down the Amazon, and he kidnapped Shamu and put her in a chlorine tank! And there used to be a way to stick it to the Man. It was called rock 'n roll, but guess what, oh no, the Man ruined that, too, with a little thing called MTV! So don't waste your time trying to make anything cool or pure or awesome 'cause the Man is just gonna call you a fat washed up loser and crush your soul. So do yourselves a favor and just GIVE UP!"

lunes, octubre 08, 2007

Hi 5 es una mierda

Sí, lo traté de usar y resultó ser una mierda. Volvere a este blog.

lunes, julio 03, 2006

Pudo haber sido peor, ni modo, otros seis años de lo mismo.

viernes, junio 30, 2006

Nada que decir

A veces tengo tanto tiempo libre en mi trabajo y a veces tengo tan poco que decir. Hace dos semanas que volví de las vacaciones y he estado posponiendo la crónica del viaje. Sophie y yo recorrimos en auto la costa Michoacana desde Colima hasta Lázaro Cárdenas. Y no he escrito la crónica por estar esperando no sé que momento de inspiración, esperar el momento adecuado es lo más estúpido que puede esperar alguien, es como pensar que en algún lugar, que en el lado feliz del mundo (Europa, Canadá, California, etc) la vida es mejor y la gente feliz.
Todo se mueve para mantenerse igual como una cascada que cae para permanecer en pie. He visto demasiada televisión. Gente festejando el mundial de futbol... el domingo hay elecciones y votaré por el Peje. Tal vez pronto deje este trabajo por algo mejor.

domingo, junio 04, 2006

ON THE OTHER SIDE

I'm tired of everyone I know
Of everyone I see
On the street
And on TV, yeah
On the other side
On the other side
Nobody's waiting for me
On the other side
I hate them all, I hate them all
I hate myself
For hating them
So drink some more
I'll love them all
I'll drink even more
I'll hate them even more than I did before
On the other side
On the other side
Nobody's waiting for me
On the other side
Here we go
I remember when you came
You taught me how to sing
Now, it seems so far away
You taught me how to sing
I'm tired of being so judgemental
Of everyone
I will not go to sleep
I will train my eyes to see
That my mind is this blood as a birch on a tree
On the other side
On the other side
I know what's waiting for me
On the other side
On the other side
On the other side
I know you're waiting for me
On the other side

martes, mayo 30, 2006

Mi conexión al sabor del mundo

Miro, mientras cocino una tortilla, sobre mi hombro. Leo la leyenda en la cajetilla de cerillos, es una propaganda de cigarrillos, "tu conexión al sabor del mundo". El mundo no existe, sólo el sabor a humo, sólo eso existe; el sabor a humo que a la vez que sabor y nube y cortina es estado de ánimo que es estado del tiempo. Todo se reduce al estado del tiempo. Si estuviese yo en California... ahí sí que sería feliz, con el sol tan fuerte y el calor y la humedad. Hoy casi no ha salido el sol, aquí el año envejece prematuramente como nosotros. Hoy la luz estaba triste y me asomé a la ventana en busca del mundo mientras cocinaba una tortilla. Pensé entonces que debía sentarme a escribir unas líneas que explicaran que el olvido trae muchos recuerdos.

domingo, mayo 07, 2006

Giro

Envié un mensaje: decía: eres el giro que le da sentido a este ser reloj tan frágil: soñé la estrechez de tu cadera: soñé con la tensa firmeza de tus nalgas: ¡Qué bien te hace el yoga!

martes, abril 25, 2006

hoy no fui a trabajar

Recordando a Alma Jiménez

Hoy no fui a trabajar. No me sentía especialmente mal, me he sentido peor, pude ir pero no fui. Durante todo el día realicé ejercicios para desintoxicar la mente intoxicando el cuerpo. No funcionó.
Hace un par de semanas te soñé.
El mundo giró hoy su vuelta de siempre y dudo mucho que haya mejorado.
Olivia: te he recordado también últimamente. He querido escribirte, te he escrito pero no quedo conforme con ninguna de las cartas que escribo.
He recordado también a Montse que tal vez nunca lo sabrá.
No fui a trabajar y el día fue una vuelta al pasado, a otros días, tan tristes, aquí, sin poder pensar en otra cosa ni en otra persona. Eso también lo recordé hoy.
No fui a trabajar porque también tengo un dolor en las articulaciones de las piernas. Muy desagradable, todo el tiempo está ahí.
Me gusta mi cocina porque me trae buenos recuerdos. La cocina es un lugar muy versátil.
Idea: dos que follan en la cocina.
No fui a trabajar: fumé, me chingué un lexotan, comí, dormí, escribo estas líneas para recordar a Alma Jiménez y recordar aquella época difícil en que la conocí. Alma, hoy yo no fui a trabajar.

martes, abril 18, 2006

De cómo la vida laboral nos va cosumiendo

Dicen que el trabajo dignifica pero yo tengo (tenía) un amigo que dice exactamente lo contrario: "desde que trabajo" dice "soy más vil y mezquino, más egoísta y alienado, mis semejantes, que antes hacía la lucha por amar como desde siempre me inculcó mi formación religiosa, se han vuelto garrapatas, solitarias, chinches, sanguijuelas, bichos dispuestos a treparse en mis logros y aprovecharse de mi esfuerzo. No, que el trabajo dignifica es una mierda que inventaron los dueños de las empresas. Ellos sí que se dignifican haciendo trabajar a los demás. Todas las grandes fortunas son producto de una explotación inhumana de los semejantes, Hay un latinajo para decir esto de que el hombre es el lobo del hombre. Poner a trabajar a los semejantes es la forma de dejar de ser uno semejante a ellos" y así se sigue, con este amigo no hay forma de concluir sin exaltos una conversación acerca del trabajo. Yo desde que trabajo me he enfermado de cosas extrañas, se me han podrido algunas muelas, me ha nacido un dolorcito en las articulaciones de la mano derecha por tanto clic clic con el maus y creo que tarde o temprano, con tanto tiempo sentado me brotará una almorrana aue no croará ni se irá saltanado en busca de un estanque. Ay mis chistes. Hoy, por ejemplo, tenía hambre (he decidido dejar de malpasarme y dejar de hacer sólo una comida al día ya que en este momento de mi vida no necesito de una gastritis ni de una úlcera gástrica) y fui al cuartito que por alguna razón extraña llaman aquí cafetería. Me paré frente al despachador de comida y contemplé nuestra oferta alimenticia: Chips, churritos, chicharrones Kimono (nuevos), canapinas, pingüinos, Bimkingos (cuernito masudo), sandwichón, napolitano, twinky, gansito, bran frut, barritas, canelitas, triki trakes, polvorones kranky, moritas, panditas, bubulubú, lunetas, hot nuts, pepitas, galletas príncipe, decanelas, galletas deliciosas (así se llaman), doraditas y chicles varios. El día de mañana, si mi hueva me lo permite, despertaré a las 5 en vez de a las 5:30 para prepararme un sandwich. Saludos a todos, los amo, valen mil, nunca cambien. Huevos!

lunes, abril 17, 2006

Corbata

Hace unas horas encontré una revista entre los papeles de un cesto de basura, me fijé en ella porque sobresalía y me dio por pensar en las cantidades estúpidas de papel que se desperdician en este lugar. ¿Por qué las oficinas gozan de esa impunidad? ¿Por qué el mundo moderno, posmoderno, el actual y póngale el lector el nombre que guste, está tan enraizado en la cultura del desperdicio? Divago, no sé nada, el mundo es ajeno, que den las explicaciones los que piensan, como siempre. Saqué la revista y encontré un artículo acerca de las corbatas. Descubrí con tristeza y vergüenza que el nudo Windsor ya no se usa, ya no está "In". Lo comenté con papá y preguntó ¿Yo uso el nudo Windsor? Sí, tú usas algo así como doble Windsor, respondí. Está pasado de moda, es ñoño según el asesor de imagen de esta prestigiada revista que cogí de un cesto entre papeles que debían su destino a una coma, a una mala alineación de los márgenes de impresión, a un correo electrónico repetido, etc. ¿Y ahora cuál se usa? Preguntó. Estoy aprendiendo a hacerlo. Entre mis primeros recuerdos está mi padre anudándose la corbata con su doble Windsor. Fue hasta los 28 años que descubrí que el secreto del nudo no eran pases mágicos , sólo un par de vueltas, un par de apretones, un tirón y el detalle del nudo. De niño me parecía la corbata de mi padre una especie de herramienta indispensable para su trabajo, el final allegro de su elegancia, el remate personal de su traje. Hace casi un año que me anudo las corbatas que mi padre ya casi no usa y he aprendido a disfrutar el ritual. A veces debo intentar varias veces hasta sentirme satisfecho con el resultado. Todo se ha conmocionado al enterarme de que el nudo Windsor ya no se usa. He intentado el día de hoy probar con otro nudo, más pequeño, que aprendí en las ilustraciones de la revista. Tres veces he tenido que ir al baño sólo para comprobar que, aunque esté de moda, no tiene la perfección simétrica del Windsor. Beberé café hasta la hora de la comida. Hoy me siento triste y es bueno saber que a nadie le importa y que al fin, los lectores de esta página se han aburrido del silencio.

miércoles, marzo 01, 2006

La función del lector

Eduardo Galeano

Era el medio siglo de la muerte de César Vallejo, y hubo
celebraciones. En Espańa, Julio Vélez organizó conferencias,
seminarios, ediciones y una exposición que ofrecía imágenes
del poeta, su tierra, su tiempo y su gente.
Pero en esos días julio Vélez conoció a José Manuel Castańón; y
entonces todo homenaje le resultó enano.
José Manuel Castańón había sido capitán en la guerra espańola.
Peleando por Franco había perdido una mano y había ganado
algunas medallas.
Una noche, poco después de la guerra, el capitán descubrió, por
casualidad, un libro prohibido. Se asomó, leyó un verso, leyó dos
versos, y ya no pudo desprenderse. El capitán Castańón, héroe del
ejército vencedor, pasó toda la noche en vela, atrapado, leyendo y
releyendo a César Vallejo, poeta de los vencidos. Y al amanecer de
esa noche, renunció al ejército y se negó a cobrar ni una peseta más
del gobierno de Franco.
Después, lo metieron preso; y se fue al exilio.

martes, noviembre 29, 2005

De Eduardo Galeano

En un libro de Eduardo Galeano me encontré el siguiente texto que quiero dedicar a las amadas personas que en algún lugar de Galicia, de vez en vez, me recuerdan.

El río del Olvido

La primera vez que fui a Galicia, mis amigos me llevaron al río del Olvido. Mis amigos me dijeron que los legionarios romanos,en los antiguos tiempos imperiales,habían querido invadir estas tierras, pero de aquí no habían pasado: paralizados por el pánico, se habían detenido a la orilla de este río. Y no lo habían atravesado nunca, porque quien cruza el río del Olvido llega a la otra orilla sin saber quién es ni de dónde viene.
Yo estaba empezando mi exilio en Espańa, y pensé: si bastan las aguas de un río para borrar la memoria. ¿Qué pasará conmigo, resto de naufragio, que atravesé toda una mar?
Pero yo había estado recorriendo los pueblecitos de Pontevedra y Orense, y había descubierto tabernas y cafés que se llamaban Uruguay o Venezuela o Mi Buenos Aires Querído y cantinas que ofrecían parrilladas o arepas, y por todas partes había banderines de Peńarol y Nacional y Boca juniors, y todo eso era de los gallegos que
habían regresado de América y sentían, ahora, la nostalgia al revés. Ellos se habían marchado de sus aldeas, exillados como yo, aunque los hubiera corrido la economía y no la policía, y al cabo de muchos ańos estaban de vuelta en su tierra de origen, y nunca habían olvidado nada. Ni al irse, ni al estar, ni al volver: nunca habían
olvidado nada. Y ahora tenían dos memorias y tenían dos patrias.

sábado, noviembre 26, 2005

La plancha

No importa lo bonita, moderna, multifuncional que sea la plancha, siempre será fea.

Necesidades básicas

para Sophie, obviamente.



Necesito mucha calma para pensar,
y la mar cerca para contemplar
esa eternidad a nuestro alcance.
Tiempo para soñar
y cerca de casa un café con mesas al aire libre
para despertar.
Necesito la sobriedad de tu piel
y tu aliento cerca,
tus ojos verdes y el sol reflejado en tus rizos:
tu voz, tus notas pegadas en la nevera,
la certeza de verte llegar.
Necesito estar contigo para enfrentar
la inútil pereza de lo cotidiano,
la lentitud de las horas con sus días y sus años.
Necesito un par de amigos borrachos
pero con un perro basta.
Necesito una libreta nueva
para darle un carpetazo a todo el pasado,
para no revolverle más las hojas
a ese ente inasible que se nos junta en los ojos,
a eso que juntos ya no somos a pesar de serlo.

sábado, noviembre 12, 2005

fragmento

—No es buena idea viajar con el corazón roto —dijo él y dejó caer la ceniza del cigarrillo en la taza vacía.
Ella respondió que los pacientes con verdaderos males cardiacos lo primero que debían dejar de hacer eran cosas como fumar y beber, y al decirlo abanicaba con la mano el humo suspendido sobre la mesa. Él entonces se clavó dilucidando el sentido metafórico confrontado con el literal de la palabra “corazón”. Y además que “cardiaco” y “del corazón” son cosas distintas pegadas con la palabra mal. Algo por el estilo. Siempre caía en esos juegos lingüísticos enredosos, enredados como un caldo de lombrices, siempre que se sentía acorralado y quería retomar el control de la partida.
Y luego, para complacerla, para recordarle aquella época casi olvidada por ambos en la que él le escribía un correo electrónico cada día. Improvisó un verso estúpido en el que hacia ripiar la palabra corazón con desazón. Luego se fue quedando callado, fueron dejándose callar, como se dejan caer los que se dejan caer, por un silencio espeso y espacioso que surcó la cafetería.
Ella cambió el tema y se fue por las ramas, como una hembra chimpancé huyendo del macho directo y erecto: que si la mesera, la clínica, la renta, la enfermera, la cena de año nuevo que acababa de pasar en compañía de sus padres y hermanas que habían hecho el largo viaje desde Francia una hermana y desde México el resto. La futura flamante ginecóloga —él piensa que le hubiera gustado ser el ginecólogo de ella— con flamante consultorio en Santa Fe, un marido a la medida, un buen lacayo y buenos autos.
—Tienes manos de ginecólogo —dijo ella tomándole una y acariciándole. —Pequeñas, regordetas y suavecitas.
Él miraba como si en la ceniza allá en el fondo de la taza vacía pudiera leerse una explicación que explicase el vacío acá en el fondo de su alma: esa cosa que somos sin serla y sin verla y con la que la psicología y las religiones del mundo nos engañan. Y de pronto en su mente visualizó la palabra fisting y dejó en paz las cenizas allá en el fondo de la taza vacía.
Él sabía que por mucho que ahora se esforzase no sería capaz de tejer líneas como aquellas que ella día a día esperaba y recibía, día a día en su buzón, como píldoras; pero esa otra época, en el mismo instante en que ella hablaba y el fingía que escuchaba, se moría.

—Usted es doctora. Cúreme.
—Te quise mucho —se defendió ella, tratando de ocultar la sorpresa que sentía ante el rostro que en esas palabras se transformaba sólo en un rostro sin palabras, pero un rostro suplicante, inútilmente suplicante.
—Eso no me sirve.
—Señor, esas lesiones yo no se las puedo curar.
—Sí que puedes, pero ya no te gusto, te parece ahora que sólo soy un calvo con ocho muelas podridas y un triste futuro editorial —dijo pero se interrumpió como para conservar las formas.
—No seas patético. No digas eso, bien sabes que conmigo no funcionan tus trucos de Jedi. Y sí que me gustas, tío. Mucho.
—Estás más gorda pero te sienta bien, te ves más buena.
—Ya me lo habían dicho —dice ella salpicándole agua con un popote —Yo nunca hubiera pensado que algún día fueras flaco, te sienta bien pero te estás arrugando. ¿No habrás cogido un sida en tus andanzas autodestructivas?
—De todos modos —dice él como si nada, pero sus nudillos bajo la mesa dan tres golpecillos apenas audibles que ella siente porque tiene los codos apoyados —no importa. En realidad no vine a verte, vine a conocer España, a comprobar que existe y que no es un invento que forma a su vez parte de un complot para engañarnos y así mantenernos trabajando, porque estamos siempre pensando que algún día tendremos dinero para irnos a Europa.
—Dices eso porque te estás enamorando, como siempre. Eres tan previsible, tan transparente para mí, tan devoto… ni siquiera eres una presa interesante, eres como un huérfano, tan frágil que se antoja jugar un poco contigo; ensayar la crueldad. Todos somos crueles, todos nos odiamos a todos.
—Ya lo sabía.
—Sí, ya sé que lo sabías.

Esa duración pertinaz

… pero los nombres, los verdaderos fantasmas que son los nombres, esa duración pertinaz.
Julio Cortázar

La miseria nos acecha con sus dientes afilados por doquier; la miseria omnisciente, omnipresente. Huye de la miseria como del árbol triste bajo la tormenta.
Los seres que tanto amamos se vuelven recuerdos extraños, deformes, decapitados y al final, casi siempre, recuerdos sin adjetivos. El nombre se vuelve a veces una rata muerta que uno encuentra al abrir un cajón. ¿Cómo eran esos ojos? Un tabique nasal, a veces un gesto, pero eso, el tabique nasal afilado y los ojos un poco entre sombras, una mirada de celosía, que veía sin dejarse ver; tus ojos mecidos sobre las ojeras, sobre las tortugas que se instalan bajo los insomnios, los ojos. Sobre todo eso, siempre los ojos y a veces también el sexo, casi siempre el sexo.

Danse Russe

De William Carlos Williams

Si cuando mi esposa está durmiendo
y el bebé y Kathleen
están durmiendo
y el sol es un flamígero disco blanco
entre sedosas brumas
sobre árboles luminosos, —
si yo en mi cuarto del norte
bailo desnudo, grotescamente
ante mi espejo
sacudiendo mi camisa alrededor de mi cabeza
y cantando suavemente para mí: "Estoy solo, solo,
nací para estar solo,
¡estoy mejor así!"
Si contemplo mis brazos, mi cara,
mis hombros, flancos, nalgas
contra las sombras amarillas derretidas,—

¿Quién podría decir que no soy
el feliz genio de mi hogar?

Danse Russe

by William Carlos Williams


If when my wife is sleeping
and the baby and Kathleen
are sleeping
and the sun is a flame-white disc
in silken mists
above shining trees,-
if I in my north room
dance naked, grotesquely
before my mirror
waving my shirt round my head
and singing softly to myself:
"I am lonely, lonely,
I was born to be lonely,
I am best so!"
If I admire my arms, my face,
my shoulders, flanks, buttocks
against the yellow drawn shades,-

Who shall say I am not
the happy genius of my household?




*Tomado de: http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/15539

LA PALABRA CANTA Nota sobre la traducción de William Carlos Williams

Extraje del librero un libro: Antología de la poesía norteamericana preparada por Agustí Bartra y publicada por la UNAM en 1988. Quería transcribir algún verso para enviárselo a Sophie y me encontré con un poema de William Carlos Williams intitulado “Love Song” que hallaréis posteado en este sitio muy pronto. Ya he publicado aquí una traducción de Bukowski o acaso dos, no lo recuerdo. He redescubierto a William Carlos y me he dado a la tarea de traducir algunos de sus textos buscando hallar en dicha actividad el equilibrio perfecto entre libertad y respeto por las voces originales que habitan los poemas y que no hay forma de traducir. Sobre este tema hay amplia bibliografía, que supongo es un debate entre la translación, la traición y la interpretación. No me interesa eso por ahora. Ahora lo que me interesa es presentar algunas traducciones de William y dejarlas libres por la red. En aquellos casos en los que la traducción no sea mía, el lector encontrará al final de cada uno el crédito correspondiente así como la fuente cuando se citen fuentes originales.

miércoles, octubre 12, 2005

Jueves

El dolor está por todas partes. Donde quiera que mires, donde quiera que indagues, levantas una piedra y encuentras a un pobre tipo atormentado por el dolor, sintiéndose solo y único y aislado e incomprendido, todo eso. El mundo está lleno de tipos que viajan para olvidar y la tragedia es que se gastan los ahorros de sus vidas, abandonan su estatus, venden el automóvil, pierden el empleo y se van al otro lado del mundo sólo para comprobar con amargura que no pueden olvidar, que el olvido nunca llega por decreto y la distancia mentira que sea un catalizador. Me di cuenta de esto en Oporto. Llegué de noche porque había perdido el tren de la mañana que salía a las siete de Redondela o quizá más temprano, una obscenidad el horario. Pregunté en la ventanilla a qué hora salía el siguiente tren y me dijeron que a las tres y eran apenas las diez de la mañana, así que estuve vagando por Redondela, me metí en un café y fumé algunos cigarros, luego vagué hasta que llegó la hora de subir al tren. Cuando llegué a Oporto me moría de hambre, tenía un dolor terrible en la garganta a raíz de que la noche previa me había dormido con el ventanal abierto y era una noche fría porque cuando yo anduve por allá el invierno más frío en sesenta años azotaba España. Entré a un restaurante y pedí lo único que supe leer en la carta: arroz. Me trajeron un recipiente lleno de arroz caldoso del que pudieron haber comido dos personas hasta hartarse, estaba delicioso, revuelto con frutos del mar, me sirvieron pan y mantequilla, un detalle que los españoles me habían dicho que apreciaban. Me comí todo y lo bajé con un refresco de manzana. Entonces me comenzó a doler una muela, un dolor horrible en el maxilar superior derecho. Llegué como pude al hostal que marcaba la guía. Un tipo gordo y amable me mostró el cuarto y me entregó las llaves. Tenía baño. Me encerré durante dos días, lo que para un viaje a Europa de tres semanas es una putada de tiempo perdido. Sólo salí a comprar algo en la farmacia, apenas me pude dar a entender, el dolor en la muela me impedía incluso hablar. El tipo me vio tan mal que se olvidó de fastidiarme con la receta. Me dio, tras preguntarme con insistencia si mi estómago estaba bien, unas cápsulas azules, grandes, que te provocaban un suave cosquilleo en el rostro pero me quitaron el dolor. Oporto estuvo triste, ni siquiera quise cruzar el río para ir a probar el famoso "vino de Oporto", cuando decidí largarme a Lisboa la ciudad me despidió con una lluvia persistente y molesta. El dolor de garganta seguía y aumentaba, el de muelas a ratos se me aparecía y yo me lo bajaba con una pastilla azul.

Alicia o la triste envoltura de la carne


Para Alicia, obviamente.

En un lejano lugar
Retacado de nopales...
Rodrigo González


Mi amigo presentaba su libro de poemas y en forma no muy efusiva yo había esperado ansioso ese día. El lugar de la presentación era un antrillo de mala muerte: diminuto, sucio, sin ventilación. Cuando se llena, uno no puede moverse y hasta el simple acto de alargar la mano y sacudir la ceniza del cigarro se complica. La mano se escurre entre los cuerpos, como si entrara en una grieta, pide permiso, la ceniza busca un lugar en el piso y cae encima de los zapatos, se enloda con los restos de cerveza y la mano, con un poco de suerte, vuelve a su sitio. Es un lugar hacinado, es feo, la música siempre es igual, pero es nuestro lugar y cuando menos no programan a Cristian Castro ni a Luis Miguel. Hacía poco que habíamos llevado a una amiga de León que no aguantó mucho, que apenas soportó unos quince minutos y mientras estuvo adentro se le notaba la náusea en el rostro; salió de malas, con ganas de vomitar y luego tomar el siguiente camión que la sacara de la ciudad.
Hay veces que no se puede respirar ahí adentro pero se respira.
Cuando llegué no había mucha gente, hasta encontré un lugar en la barra que me permitía ver las piernas de la mujer que arriba, en el tapanco, fumaba, sonreía, intercambiaba frases con alguien que no alcanzo a ver. No me mira y si me mira desvío la mirada. Ahora me he retirado de la dulce concupiscencia de la carne y ya ni siquiera me esfuerzo, aquí estoy por si me necesitan y no por haberme retirado dejaría de saltar sobre una mujer necesitada que requiriera un ameno revolcón, pero de ahí a buscarlo, a jugar a los jueguitos de la seducción, a hacerme el interesante, a desplegar mis ralos plumajes...
Se lo trataba de explicar al gringo que se casó con la hermana del poeta. Le hablaba de mi corazón roto, no sé por qué. Cuando me saludó y me preguntó que cómo estaba, lo primero que se me ocurrió fue decirle que mi mujer, la mujer que había amado locamente durante los últimos cinco años, se había ido a vivir a Los Angeles con un gringo y que eso me tenía triste desde hacía tiempo. No me entendió muy bien.
—Tu novia es de allá? —preguntó como preguntan los gringos, usando sólo un signo de interrogación.
No tenía por qué hablarle de esto y se lo dije, me arrepentí casi al instante; tal vez por ser gringo me pareció justo y correcto quejarme de su compatriota que se llevó lo que yo más amaba.
—Me retiré ya de la tentación. De la triste envoltura de la carne —dije al gringo a manera de conclusión.
No recuerdo bien dónde leí esta frase. Creo que fue en una novela de John Fante pero no podría asegurar que fue allí. Quizá sí, quizá recuerdo a un personaje quejándose en silencio de una mujer, diciendo que lo único que ella tenía que ofrecer era la triste envoltura de la carne.
El gringo no entendió. Por lo general los gringos no entienden, están demasiados seguros de sí mismos como para entender nada. Sin embargo hay algunos como Mike que te caen bien aunque en general los gringos te caigan mal, es sonriente y se esfuerza sinceramente por comunicarse contigo sin esa expresión de condescendencia que sus paisanos ponen ante todo lo que no es americano. Odio a los gringos perdonavidas. Pero Mike me agrada, quizá demasiado. Cuando alguien me agrada demasiado inmediatamente me surge la sospecha de que no lo conozco bien.
El gringo se veía sano, sonreía confiado en sus dientes blancos, confiado en su buena salud, en el yoga, en el tantra o qué sé yo, tal vez en la mota. Cuando lo veo abrazar a Martha —confiado en que lo ama— su esposa y hermana de mi amigo poeta, pienso en lo natural que debe ser enamorarse de un gringo. ¿Cómo podemos competir con ellos? Nosotros, hijos de una generación incierta, de una nación incierta, oprimida por dentro y por fuera, crecidos en las crisis recurrentes, en el progreso que nunca llegó, en el miedo a perderlo todo, otra vez. En cierta forma me entristecía verlos juntos pues me hacían recordar, sentía celos, la imaginaba a ella, ella la mía, con su respectivo gringo mirando la puesta del Sol en Venice Beach. Pinches gringos. Recordé entonces que me quería morir desde hace tiempo. Recordé que pensar en morir era mi forma de consolarme en silencio y para mí; era un pasatiempo como dibujar un mapa. Pensar y planear la forma en que me habría de quitar la vida era mi fantasía recurrente, mi refugio; mi forma personal de ya no luchar contra la situación, cualquier situación, contra la vida que me quedaba y que se había vuelto tan triste.
Pero en el bar la cosa se iba animando. Llegaron muchas mujeres, algunas guapas, otras alocadas. Ya entrada la noche, los presentadores empezaron a leer sus respectivas presentaciones. A grandes rasgos una basura con un par de ideas más o menos originales. Los comentaristas de poesía suelen resultarme muy antipáticos. Los comentaristas de poesía suelen no amar la poesía. Es, por lo general, gente que no se ha formado leyendo poesía sino aprendiendo dizque a comprenderla en las aulas con profesores que tampoco entienden ni aman la poesía. Es más, ni siquiera creo que la poesía deba entenderse, he leído poemas que no entiendo y que sin embargo disfruto mucho. Se disfrutan muchas cosas que no se entienden. Soy tan inteligente.
Uno de los presentadores habló de la métrica, de las formas que se nos han vuelto naturales por tantos siglos de poesía española: el endecasílabo, el octosílabo, el alejandrino. Habló del oxímoron, del hipérbaton, del encabalgamiento. Se ha vuelto natural o es natural al español. No importa. En un momento dejé de escuchar y abstraje al presentador. Recordé mis días en la Universidad, recordé lo tentador que resulta hacer esas digresiones formales y lo interesante que uno se siente explicándose las cosas con el lenguaje propio de su área de estudio. Mientras tanto, en otro lugar del mundo, Mickey Mouse está criando una vaca y en algún otro lugar la gente sigue haciendo poesía para que estos eructitos empleen a tope su cerebro para deshacerse de ella. En fin, cada quien sus uñas.
Sin embargo yo ya había visto a Alicia. La vi desde que entró. Lo más hermoso eran sus ojos, después su boca y al final esa suave armonía que entre ojos y boca era como una música frágil en un cuarto vacío (más tarde descubriría que Alicia también tenía un lunar en el iris). ¿Creí que me miró o me miró de verdad? La seguí con la mirada, descarado. Luego ella leyó su presentación y dijo otras cosas acerca de la poesía de mi amigo, citó un fragmento de una canción de Tom Waits y al final de su lectura citó una de José José. Yo estaba bebiendo cerveza, todo el tiempo, una tras otra que es la forma adecuada de beber cerveza.

La noche siguió sin sobresaltos, hablé con una mujer que se largó minutos después excusando un compromiso y afuera del baño conocí a un tipo que era algo así como chef; le hablé de lo mío: hacer poesía, escribir cuentos y vender seguros, porque se puede hacer todo esto sin creer en nada de esto, se puede ser la sombra de un futuro posible, de un buen hombre posible que se perdió en el camino: ahora sigo solo, agregué, pero tampoco entendió; hace mucho que la gente no entiende nada.
A eso de las doce de la noche el sitio estaba lleno. El Dj ponía los mismos discos de siempre y la gente se emocionaba con las mismas canciones de siempre.
A dos pasos de mí, entre la multitud, vi a mi amigo Fermín tratando de ligar con la directora de una revista de bajo presupuesto y baja calidad, la directora y la revista. Me acerqué a ellos. Ella se fijó en mi corbata y cuando mi amigo le mencionó que yo también escribía poesía ella señaló mi atuendo y dijo que así no parecía ser poeta. Claro, debo usar huaraches, jorongo, pantalones de mezclilla o manta, morralito de lana, cigarrillo colgando de la comisura de los labios para subrayar el desprecio que siento por el mundo, boina con estrellita y barba de varios días, si no, es que soy un analfabeta. Claro, le dije, yo ni siquiera sé leer.
—Este güey, —dije señalando a Fermín —dice que soy poeta porque me quiere.
Por mi mente se paseó Pessoa en un tranvía, con un traje negro y corbata de moño, con su delgadez de alcohólico viejo y el sombrero negro como una ave de la zozobra posada sobre su cabeza privilegiada. Claro, los poetas. Vestido así no se puede ser poeta, Yocelín.
Usar saco y corbata me libera un poco de la jeringonza de los intelectuales. Como piensan de inmediato que la corbata ha exterminado todas mis neuronas se tienen que esforzar para explicarme sus ideas de manera sencilla y en general se abstienen de abordar temas profundos o de hacer digresiones personales. Si son tan inteligentes serán capaces de hacerle entender las ideas sublimes que sus deslumbrantes cerebros conciben a un idiota como yo. Al final, Yocelín, a quien le gusta dormir desnuda, acabó en la cama del Ronch y mi amigo Fermín se tuvo que conformar con la vida triste y los rituales de emborracharse hasta perder el conocimiento.

Recuerdo del Rockefeller Center. Había una mujer muy hermosa sentada en una de las mesas del Starbucks. Me miró, no por mucho tiempo, apenas una mirada de esas que pasan y sin embargo se quedan con ganas de regresar, pero no lo hacen. Alicia tenía esa mirada con-ganas-de-quedarse, pero estaba muy ebria, se caía. Apoyada en la barra tomó una de las botellas de cerveza y se bebió los restos. Como ya estaban a punto de cerrar el local no me querían vender más cerveza. Yo me sentí entusiasmado, pensé que me gustaba mucho aquella mujer y pensé que me recordaba en cierta forma a aquella otra que ahora se asoleaba en mis playas de California.
En algún momento de la noche Fermín y yo habíamos intentado acercarnos a unas vascas que bailaban y daban narizazos a los descuidados que pasaban cerca. No nos hicieron caso. Mi amigo Fermín no es muy bueno en esto de ligar. Yo, en cambio... No creo que se deba a su halitosis, no creo que sea su hediondez de sobaquina ni la costumbre que tiene de escupir cuando habla. Conozco a tipos peores que siempre están rodeados de mujeres y a hombres muy finos, como yo, que siempre estamos solos. Debe ser otra cosa pero no sé qué es, acaso esta imbecilidad galopante que aunque se oculte se nota.
Fermín le dijo a una mujer que no conocía: “tú me gustas, ¿quieres coger?” Eso fue hace tiempo, la mujer se rió y se puso roja pero al final no le dijo ni su nombre ni mucho menos cogieron.
Me quedaba una última cerveza. Alicia vino hasta donde yo estaba. No me la pidió, tomó la cerveza de la barra y se la llevó a los labios.
—Tienes una vibra muy chida —dijo.
—¿Y eso cómo se nota? —pregunté, claro, haciéndome el interesante.
—Tu actitud, tus ojos —dijo moviendo la mano en círculos también haciéndose la interesante..
—Gracias, tú me gustas —dije, pensé decir lo otro pero me contuve.
—Me voy a suicidar —dijo... señores, disculpen al violinista, es virtuoso pero pobre y las viejas cuerdas se le rompen.
Le dije que yo también me iba a suicidar pero no pareció escucharme. En ese momento me debí largar a cualquier otro sitio, irme a dormir a casa, al día siguiente debía trabajar muy temprano. Pero permanecí a su lado. Lo malo de ser un discapacitado emocional es que uno cae siempre en las garras de mujeres así.
Yo empecé a seguirla como perro faldero, cuando sospechaba que se iba le preguntaba ¿te vas a ir? Ella no parecía hacerme mucho caso aunque sé que en el fondo estaba atenta a mis movimientos. Mi amigo Fermín, mientras tanto, hacía su luchita con una rubia bastante guapa y ya bien entrada, muy bien entrada por cierto, en los treinta. Ambas, la rubia y la suicida, eran amigas y en algún momento la rubia vino a buscar a su amiga a donde yo estaba, “¿No has visto a Alicia?” Preguntó. Cuando al fin la encontró, me pareció que la trató de convencer de que ya era hora de partir. Alicia a ratos me buscaba, pero lo hacía como si se preguntara si no había olvidado algo “¿No me venía siguiendo algo?” Por un rato la perdí de vista y creí que se había largado. Vino Fermín.
—¿La viste? Me dijo que no la intentara seducir —dijo, siguiendo a la rubia con la mirada en su trayecto hacia el baño.
—Claro, para qué la vas a seducir si ya la conquistaste.
—Ah, yo pensé que lo decía porque no quería que me molestara en algo que no iba a funcionar.
—No, Fermín, no seas menso, aviéntese, aviéntese. Te dijo que no lo intentaras porque ya lo lograste... y sin querer —lo sé, soy un buen amigo.

En el taxi las cosas empezaron a descomponerse con Alicia conforme dejaba de ser la desconocida lejana y se convertía en la loca que mi amigo el poeta me había advertido que era. Habíamos tenido la oportunidad de irnos en algún auto de algún amigo pero la princesa prefirió un taxi. Fue hablando con el taxista, dijo que ella había sido taxista, por supuesto que no aquí, en París o en Viena; recordó un poema suyo.
—¿Quieres escucharlo? —preguntó.
Yo asentí.
Lo recitó lento y con la voz afectada por las interferencias del recuerdo que no se recuerda bien, de la memoria que de pronto se olvida de memorizar. Me preguntó si lo había entendido. Le dije que no. Iba a soltarle mi teoría acerca de la comprensión de la poesía pero ella saltó a otra cosa, se le ocurrió detenerse en una tienda a comprar cervezas. Ella quería pagarlas y yo no lo permití. Gasté los últimos pesos que traía en la cartera. Mi mala educación.
—¿Quieres saber como me voy a suicidar? —preguntó ya de vuelta en el taxi.
—Sí. Dame ideas—. La verdad es que yo no quería saber cómo se iba a suicidar pero hubiera dado lo mismo cualquier respuesta.
—Mi padre es médico, —dijo —tengo seis ampolletas de morfina que le robé.
Cuando menos, si no te mueres, te divertirás bastante, pensé.
—Y tengo otra ampolleta con cianuro —(claro, ampolleta de cianuro, está en el botiquín de cualquier médico) agregó. —Primero me voy a inyectar la morfina, luego el cianuro. Es una muerte segura y sin dolor.
Por mi mente pasó Alicia, mi pobre Alicia, dando traspiés en un cuarto de hotel, pasadísima tras meterse unos cuántos mililitros de morfina. Pero lo peor era el lugar en el que me ponía su proyecto: “Ella cree que yo soy tan estúpido como para creer que la morfina se guarda en el botiquín del baño como las aspirinas y, ¡no mames!, no hay ampolletas de cianuro”.
—Me voy a ir a Oaxaca, quiero morir en Oaxaca, en la playa. —Concluyó.
En el trayecto rumbo a casa del poeta, rumbo a la post fiesta, supe muchas cosas de Alicia. Tenía un hijo de ocho años llamado Rubén o Arturo o Bruno. Ella decía tener 45 años y decía tener una mariguana muy buena esperándola en su casa, “puras colitas”. Tarareaba a Tom Waits, era gran fan de Tom Waits aunque sólo se supiera una estrofa y mal. Otra gran maravilla de mi personalidad es que la gente suele pensar de inmediato que puede venir a sorprenderme, parecer un poco idiota, o un mucho, yo no lo decido, tiene la ventaja de que la gente suele irse de boca con las apariencias. Es una ventaja porque me divierto mucho con todos los hilos negros que me muestran, con todos esos espejitos que quieren intercambiar por oro.
El taxista iba muy divertido, Alicia iba muy ebria y decidió invitarlo a la casa. Eso no me perdonó la tarifa de cien pesos que le tuve que pagar al amigo por el trayecto que es largo.

Mi amigo poeta tiene una casa hermosa. Hay mucha basura y muchos pequeños detalles del olvido y el descuido incrustados en cada vista que uno tiene del lugar. La parafina coagulada sobre las botellas vacías de vino, los cuadros, las calaveras, el papel picado de una ofrenda que celebra la muerte cotidiana, un armario desvencijado lleno de tiliches por dentro y por fuera, un comedor, un hueso que cuelga del techo y es de carnaza, un refrigerador ominoso que irremediablemente guarda algún jamón podrido que los incautos devoramos durante los monchis; hay espejos manchados y largos sillones como durmientes y sobre ellos los rieles de nuestras vigilias pachecas. Hay una bolsa de mariguana en el comedor y un pasillo misterioso que desemboca en la sala y emboca en parejas desnudas sorprendidas por la cruda y el mediodía.
Nos sentamos alrededor de la mesa. Alicia ya estaba sentada muy pegadita a lado del amigo taxista: “Eran las diez con cuarenta piloteaba mi nave”. En algún momento Alicia preguntó por el pendejo que le había pagado el viaje y las chelas. Iba a decir “aquí estoy” pero no hubiera hecho ninguna diferencia. Algunos me miraron con compasión, como diciendo pobre güey. Fermín se rió de mí.

Me retiré a mi casa a tratar de olvidar que era miércoles y al día siguiente había que entrar muy temprano a las minas de sal. No supe más de Alicia, no le pude decir que si necesitaba ayuda en su proyecto de vida yo podía viajar con ella a Oaxaca ni le expliqué por qué no podía comprar un seguro para proteger a sus dependientes si se suicidaba. No supe más de Alicia hasta varios meses después cuando reencontré al poeta escribiendo en un bar.
Alicia primero había desaparecido. La habían buscado por todos lados y casi por accidente se enteraron de que su cuerpo apareció flotando entre las olas de una playa desierta en Guerrero.
—¿En Guerrero?
—En Guerrero —confirmó el poeta —la encontraron unos pescadores. Luego ya nos enteramos que también la habían reportado como desaparecida en Mazunte los dueños de la cabaña donde se hospedó.
El cuerpo había hecho el largo viaje costero hasta Guerrero. Había permanecido varias semanas en el servicio médico forense y debió ser un shock para los familiares que la tuvieron que ir a reclamar encontrarse con el cuerpo tan descompuesto después de tanto navegar. Una pena. Una verdadera pena.


Yo sólo sé que no se nada, ora que si insiste, pues échese un clavado y después no diga que no se le advirtió. Aquí no hay nadie que la vaya a sacar si la agarra una corriente o se estrella con las rocas. Mire, allá abajo se mató mi sobrino, y eso que era pescador, estaba fuerte y era buen nadador, imagínese, si él se mató... no señorita, aquí no se nada. Pero Alicia no hizo caso.

domingo, octubre 09, 2005

COSAS HORRIBLES

Despertar un domingo con la luz del sol en la cara, darse cuenta de que uno está enamorado y descubrir que la persona amada hace más de un año que se fue.

Breve ensayo sobre la pesera

Está ciudad se caracteriza por la omnipresencia de la fealdad. El otro día, encarrilado en ejercicios del ocio, inventé un método para medir la fealdad de una ciudad, es un poco ingenuo pero igual nos sirve para darnos idea. Consiste en salir a la ciudad, subirse al transporte público (para vivir el transporte público en esencia hay que subirse a un pesero o pesera —algunos las siguen llamando “combis” aunque ahora es raro ver una “combi”); ya a bordo de la unidad, ver el mundo que se despliega frente a nuestros ojos, leer los letreros, mirar a los conductores, la gente, el paisaje; que el objetivo final de este viaje sea la realización de alguna diligencia importante en el centro de la ciudad y tener que llegar a cierta hora ayuda mucho en este ejercicio observación (entiéndase como prestar atención a lo que experimenta cada sentido y tomar nota mental de ello); durante el trayecto uno debe decir la palabra fealdad cada vez que se le aparezca algo feo y belleza cada vez que se vea algo bello. Haga cada quien su experiencia, yo casi no dije belleza, la proporción fue algo así como 8 fealdades por 2 bellezas.
Uno de los inventos más curiosos que ha producido esta ciudad —o quizá la ciudad en general porque en películas he visto que otras ciudades tienen sus equivalentes— es la pesera. Yo nací en 1976 (aquí iba a poner un barroquismo del tipo “yo nací a inicios de la segunda mitad de los años setenta) y mis primeros recuerdos de la ciudad me hacen sospechar que la situación entonces no era tan caótica como lo es ahora. Con un pequeño esfuerzo puedo recordar tiempos en los que el transporte público subsidiado por el gobierno no era aún tan relegado de las calles. Había unos horribles transportes amarillos de la ruta cien que echaban humo y eran igual de incómodos y hacinados, pero tenían una red que cubría prácticamente toda la ciudad y como padecían vicios similares pero homogéneos (los choferes eran sindicalizados, tenían que usar uniforme pero tenían seguro social y eran empleados del gobierno con un sindicato, parecían todos iguales —y creo que en esencia lo eran) uno podía acostumbrarse y calcular los riesgos con un sesgo tolerable; paulatinamente estos camiones se fueron volviendo viejos dinosaurios que habían abierto y explorado las rutas de gran parte de la ciudad y lugares que entonces eran remotos. Por ejemplo, cuando se subía por el poniente hacia el Desierto de los Leones por Las Aguilas a bordo de un camión que dijera Axomiatla, cerca de Barranca del Muerto, había un largo trayecto despoblado, uno sentía que salía de la ciudad y se iba al campo. A mediados de los 90 esto había terminado. Y aquí no tienen la culpa las peseras, sino el gusto que tenemos los mexicanos por reproducirnos y aglomerarnos.
Estos dinosaurios de la ruta cien resistieron los embates de su deterioro hasta que algunos prácticamente se desintegraron en vía pública. Ya para entonces se nos había ocurrido que era la mejor idea del mundo permitir que cualquiera con suficiente cabeza para hacer un trámite de crédito pudiera ser un microempresario (microempresario viene del latín microbus del que también deriva microbio) del transporte de la ciudad. Mucha gente hizo su agosto aunque estoy seguro que los más beneficiados fueron los concesionarios que empezaron a producir y vender las combis y a comercializar las novedosísimas micros que tardaron poco en volverse lo que ahora son; el negocio era perfecto: construir cajas de lámina con motor, corrales motorizados con lo básico para que un ser humano pueda viajar sentado y torcido y llenar la ciudad sin piedad. Estos fabricantes estaban vendiendo a cada nuevo entusiasta del transporte a veces más de una unidad, hubo así familias que se llenaron de unidades y con esto le dieron trabajo a cada miembro masculino de la familia apenas cumpliera los dieciséis. Tengo el presentimiento de que todas estas familias dejaron de enviar a sus hijos a la escuela, “ya no va a tener que estudiar” decía el orgulloso padre, “tiene el futuro asegurado, cuando tenga edad que agarre la micro viejita”. Esto provocó una generación de analfabetos al volante que apenas cumplidos los dieciséis salieron a conquistar el asfalto a bordo de La viejita equipada con sonido cuadrafónico digital con surround y dolby stereo.
Quizá era una moda, yo tengo un tío que es prácticamente sordo y un poco retrasado que se compró una unidad en Ecatepéc. Me pregunto si el problema actual tendrá alguna solución. Lo veo lejano y sólo posible tras un proceso muy tortuoso por lo cual recomiendo mejor la resignación. Cada vez que uno se sienta vejado por la institución peseril debe pensar que ese denostado vehículo le está dando empleo a un tipo que si no estuviera al volante sería un delincuente o estaría ocupando, inútilmente, una aula universitaria. Debe pensar uno en el liberalismo, la libre empresa, la democracia. A veces los veo tan contentos mientras nos deleitan con su sonido Mahaui 3Z 600 que me puedo imaginar a un niño diciéndole a su mamá: “De grande quiero manejar una pesera”.

jueves, septiembre 01, 2005

Aeroplano (1)

Hay allá afuera un universo anaranjado,
nubes anaranjadas empañan el cielo,
fumo en el balcón un porrillo que me regalaron.
En el teclado apenas encuentro las letras.
Miro la brasa: anaranjado.

De dónde nos sale esa envidia por el medio día,
esta necesidad de ser escuchados de dónde,
y a dónde irá a parar todo este dolor agudo
como el saxofón de un buen jazz,
escucho a una banda que se llama Fyris Jazz Band.
Casi dan las nueve y no hay nada interesante qué decir acerca de este día
salvo que saludé a la rubia de los rizos
en el comedor.
Provecho, dije,
provecho, dijo ella y me regaló una sonrisa rápida,
es hermosa la rubia de los rizos
y yo detesto que la gente diga provecho
no entiendo a qué se refieren.
También pensé en la noche,
mientras me afeitaba ayudado de esa espuma de menthol
que te destapa las vías áereas,
donde vuelan los aviones de estos viajes,
pensé que hasta el dolor
se va cansando de doler,
que al final todo es cansancio...

Ayudado de un aerosol y un encendedor
voy a rostizar al mosquito merodeador
mientras vuela
y luego me voy a dormir.